…Nocivo para su salud… y la de sus hijos.
¿Cuáles son los riesgos para la salud
del tabaquismo involuntario?
Vamos a ver qué es el tabaquismo involuntario
y que todos lo que no fumamos, sin deberla ni
temerla, estamos expuestos a él.
¿Cuáles son los riesgos para la salud
del tabaquismo involuntario?
Vamos a ver qué es el tabaquismo involuntario
y que todos lo que no fumamos, sin deberla ni
temerla, estamos expuestos a él.
En esta ocasión te presentaremos una serie de textos informativos sobre situaciones de la vida común, importantes teorías sobre cómo mejorar nuestra calidad de vida. Seleccionamos textos pequeños, que sólo informen de una manera digerible, algunos de los acontecimientos o situaciones más comunes en torno a la nutrición.
Camina rápido, por tu salud:
A nivel mundial se han obtenido recientes datos donde se avala que caminar rápido como práctica deportiva, reduce en forma considerable el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes, osteoporosis y algunos tipos de cáncer.
Al respecto, la revista American Journal of Public Health, indica que las mujeres obtienen mayores beneficios del llamado “walking”, pues si caminan de forma vigorosa al menos 4 horas por semana, disminuyen el riesgo de muerte prematura en un 27%.
Este ejercicio reporta tres beneficios inmediatos: 9Ayuda a prevenir el infarto de miocardio.
9Contribuye a eliminar problemas de sobrepeso. 9Fortalece toda la musculatura.
La quema de calorías dependerá del peso corporal del individuo; por ejemplo, un hombre de 75 kilos puede quemar 230 kilocalorías durante una hora a una velocidad de 4 Km. por hora.
RECOMENDACIONES:
Tomar ocho o más vasos de agua al día ayuda a evitar la deshidratación que es muy común cuando se está tenso.
RECOMENDACIONES:
Realizar ejercicio cardiovascular como caminar, correr o nadar ayuda a eliminar el exceso de adrenalina, mejora la oxigenación del cerebro y ayuda a ver la situación de otra manera.
Cuidando al corazón:
En un estudio de la Universidad de Carolina del Norte en los Estados Unidos, se encontró que las personas con consumo habitual de tomate, tenían la mitad de riesgo de sufrir infarto. De acuerdo con los investigadores, el responsable de este beneficio es el licopeno, sustancia que da la coloración roja a la hortaliza (también se encuentra en la zanahoria, los chabacanos y la toronja) aportando hasta el 90 % de los requerimientos orgánicos.
Otro aspecto que ha asombrado a los científicos es el poder de ésta sustancia para combatir el cáncer de próstata, pulmón y estómago, gracias a su poder antioxidante. La capacidad del licopeno para retrasar la oxidación de las células -y de este modo su multiplicación- es la base de sus propiedades preventivas y curativas en pacientes que ya habían presentado la enfermedad. El ejercicio y la alimentación son la clave para lograr mantener una vida saludable.
PARA UN BUEN LATIR CONSUME: Salmón, anchoa, sardina, arenque, atún, vino tinto. Verduras: brócoli, espinacas, apio, betabel, zanahoria, tomate, rabanitos, pimiento verde y rojo, alfalfa y ajo. Frutas: toronja, papaya y manzana.
Evita: alimentos empanizados, frituras, refrescos embotellados, fumar, carnes rojas y harinas blancas.
Alimentos para ponernos contentos:
La tensión o estrés, por sucesos fuera de nuestro control, nos aleja de un estado óptimo de salud y de vitalidad y nos lleva hacia uno de depresión, debilidad y a veces hasta de enfermedad. Los altos niveles de estrés aceleran también el proceso natural de envejecimiento y contribuyen a una decadencia de nuestra alimentación diaria.
Las investigaciones demuestran que el estrés puede reducir una buena porción de las vitaminas y minerales que el cuerpo debe absorber de los alimentos; por lo tanto, hasta una saludable y balanceada comida, puede perder un gran porcentaje de su valor nutritivo.
Alimentos que calman:
Pan Integral, carne de res, nueces, almendras, pescado, plátano, chile, espinacas, tomate, brócoli, toronja, naranja y agua. Podemos aliviar la tensión o estrés al comer alimentos que contienen elementos calmantes.
Consulta los artículos anteriores de la
Lic. Marcela Bortoni en nuestra revista digital
www.mifamiliamagazine.net.
Para una dieta en línea gratis visita
www.bajandodepeso.com
Por Marcela Bortoni,
nutrióloga e iridóloga
El objetivo de una alimentación adecuada durante el embarazo es suministrar los nutrientes y la energía necesaria para el normal desarrollo del bebé y la placenta, además de cubrir las necesidades de la propia madre.
La mujer promedio deberá de aumentar aproximadamente 11 kilos, los cuales están distribuidos al final del embarazo en:
Durante el embarazo se necesita:
• Proteínas: carne, pescado, huevos, leche y derivados. Especialmente en los dos últimos meses. Aportan los aminoácidos necesarios para el desarrollo del bebé, la placenta y para el aumento del tamaño del útero y los pechos.
• Vitaminas: con una alimentación variada y equilibrada no son necesarios los suplementos, a excepción quizá del ácido fólico. La suplementación es recomendable en mujeres que han tenido embarazos anteriores o que han tomado recientemente anticonceptivos orales. La deficiencia de vitaminas está ligada a un retraso en el crecimiento, anemia megaloblástica (disminución del número de glóbulos rojos en la sangre) y al desarrollo de espina bífida. El ácido fólico se encuentra en verduras con hoja como las espinacas y acelgas, hígado y levadura de cerveza. La toma en exceso de vitaminas A, D, E hace que se acumulen, pudiendo provocar malformaciones en el bebé, de forma que la suplementación será exclusivamente por prescripción médica. De ahí la importancia de no automedicarse. Los alimentos ricos en estas vitaminas son:
Vitamina A: importante para el desarrollo del bebé: hígado, aceite de hígado de bacalao, frutas y verduras de color amarillo-naranja, yema de huevo y mantequilla.
Vitamina D: interviene en el crecimiento óseo: pescados como las sardinas, arenques, salmón, hígado, huevos y aceite de hígado de bacalao.
Vitamina E: funciónantioxidante ante los radicales libres: cereales integrales y frutos secos.
• Minerales: especial atención al calcio, fósforo, yodo, magnesio y, en el tercer trimestre, el hierro. El calcio y el fósforo aumentan durante la lactancia por su presencia en la leche materna.
El calcio evita descalcificaciones de la madre. Para una buena asimilación del calcio es necesario el consumo simultáneo de proteínas, lactosa (productos lácteos) y vitamina D. La leche y derivados, vegetales de hojas verdes, legumbres y frutos secos, cereales integrales y sobre todo el ajonjolí son alimentos ricos en calcio.
El fósforo es necesario en cantidad doble que el calcio. Los alimentos que lo contienen son la leche, los productos cárnicos, pescados, huevos y legumbres.
La carne roja, las vísceras y la yema de huevo son alimentos ricos en hierro hemo, que se absorbe fácilmente. Las espinacas y legumbres contienen hierro no hemo, que para absorberse necesita ir acompañado de vitamina C. Conviene recordar que sólo se absorbe aproximadamente el 10% del hierro que consumimos en los alimentos. El yodo contenido en las hormonas tiroideas, interviene en el crecimiento del bebé y en el desarrollo del cerebro del niño. Se encuentra en pescados y en vegetales.
El magnesio, de su parte, se encuentra distribuido en huesos y músculos principalmente. La alimentación actual es deficitaria en este mineral debido al refinado de los alimentos. Las fuentes más importantes son los vegetales verdes, frutos secos y legumbres como los frijoles, lentejas, garbanzos, habas.
Recomendaciones:
Mientras mas variada sea tu alimentación, también será más sana, recuerda que hoy en día muchos alimentos están modificados en su composición original o natural ya sea por conservadores, colorantes, así como madurados artificialmente mediante gases o bien alterados por el uso de hormonas o manipulación genética. Por lo que mientras más variada sea tu alimentación permites a tu organismo deshacerse más fácilmente de los productos que pudieran causar daño. Siempre lee las etiquetas. Entre mas natural sea el alimento menos toxinas entrarán a tu cuerpo.
Prepara los alimentos con cocciones sencillas (vapor, plancha, hervido, horno…). Se digieren mejor.
Come despacio y evita “picar” entre horas.
En caso de vómitos y náuseas se toleran mejor los alimentos fríos que los calientes.
Si aparece la inapetencia, aumenta las tomas (de 5 a 7 al día), disminuyendo el volumen de cada comida.
El desayuno ha de ser completo y variado.
Vigila el consumo de fruta (contiene azúcares que pueden favorecer el aumento de peso como el plátano y el mango). Tome no más (ni menos) de 3 a 4 piezas al día y aumenta el consumo de verduras (ricas en vitaminas, minerales, fibra y con menor valor calórico).
Esmérate en la limpieza de la boca y los dientes: los cambios hormonales acidifican la saliva, lo que favorece la aparición de caries.
Evita, estrictamente, el consumo de alcohol: disminuye el aprovechamiento de nutrientes (proteínas, hierro, vitaminas del grupo B y calcio); aporta calorías vacías y puede provocar malformaciones en el bebé.
Camina o haz algún otro ejercicio: mejora el estreñimiento y la circulación sanguínea.
Bebe abundante líquido como agua, limonada, jamaica natural, eliminando las bebidas procesadas o gaseosas.
Es importante que toda mujer embarazada asista con su nutrióloga para que le elabore su plan de alimentación mes con mes, conocer la cantidad de proteínas, carbohidratos y grasas que te corresponden por mes de embarazo es tan importante como la visita a tu médico.
Recuerda que la salud es el reflejo de lo que comes. La salud de tu bebé depende de ti.
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