Compartiendo la esperanza
Gilda Maria Waren
Wichita, KansasSobreviviente de cáncer de seno
Al igual que muchas mujeres,
Gilda Maria Waren hace ejercicios
con regularidad y sigue una dieta
saludable. Hace dos años, notó un
bultito en uno de sus senos, pero como
más bien se concentraba en cuidar a
sus niños pequeños, demoró en ir a
ver a su médico.
“Yo sabía que había tenido un bultito
cuatro años antes. Por entonces me
lo extirparon, hicieron la biopsia y
vieron que solo se trataba de tejido
adiposo. El bultito apareció de
nuevo, pero nunca se me ocurrió
que esta vez podría ser un tumor
canceroso. En mi familia, nadie ha
tenido cáncer.”
Lo último que Gilda —mujer sana,
de 38 años de edad— esperaba oír
era que necesitaba someterse a una
ecografía y una biopsia. El mamograma
(examen de los senos) puede detectar
el cáncer de seno en sus etapas
iniciales, cuando es más tratable.
La mamografía, radiografía
efectuada con una dosis baja de
rayos X, permite a los médicos
ver la parte interna de los senos.
La mamografía detecta entre 80%
y 90% de los casos de cáncer de
seno en mujeres que no presentan
síntomas. La mayoría de las
mujeres que se someten a este tipo
de examen cada año no tienen
cáncer de seno. Para entre 5% y
10% de las mujeres examinadas, el
mamograma se interpreta como
anormal hasta que se realizan
otros estudios. “Muchas mujeres
temen y prefieren evitar este tipo
de examen porque se sienten
incómodas, pero es preferible
pasar un poco de incomodidad o
molestia cada año que encontrarse
después con un cáncer ya avanzado
—explica Gilda—; yo siempre me cuidé
bien, de modo que nunca pensé que
tendría cáncer; ahora sé que cualquiera
puede tenerlo”.
El cáncer de Gilda se extendió a
cuatro nódulos linfáticos, los cuales
también se extirparon durante la
intervención quirúrgica. Su cáncer
resultó Her2 positivo y dañino. Como
parte de su tratamiento, Gilda tomó
el medicamento Herceptin, creado
por un investigador que recibió una
beca subsidiada por la Sociedad
Americana del Cáncer. “Primero
—explica— pasé por seis rondas de
quimioterapia, y luego, por otras
nueve, más 33 días de radiación.
Tomé Herceptin todo un año.”
Durante su tratamiento, Gilda
recurrió al sitio Web de la Sociedad
Americana del Cáncer, www.cancer.
org, para conseguir información en
español. “Mis padres son de México
y estuvieron con nosotros ocho
meses para ayudarnos. Dado que
mi mamá sólo habla español, pude
imprimir información en español,
para ayudarle a informarse acerca de
mi tipo de cáncer. Cuando intenté
recurrir a otros sitios de la red, no
encontré nada; me sorprendió ver que
la Sociedad Americana del Cáncer
tenía información en español”.
Gilda considera que el cáncer le cambió
la vida radicalmente. “Pienso que soy
una persona diferente y aprecio más
la vida. Tuve a mis familiares y amigos
ayudándome a atravesar todo esto: fui
muy afortunada”.
Actualmente, Gilda pasa aún
más tiempo en el gimnasio y
sigue cuidando de su cuerpo
alimentándose sanamente. Además,
colabora como voluntaria en el
evento comunitario Café Con Leche
de la Sociedad Americana del Cáncer.
Al respecto nos dice: “¡Me encanta!
Quiero poder hablarle a la gente y
decirles que hay esperanza… quiero
ayudar a enseñarles cómo llevar
un estilo de vida más saludable… y
también decirles que si sienten que
algo anda mal no deben temer ir al
médico. Más bien deben hacerlo por
su familia. Hay tratamientos contra
el cáncer y ellos pueden vencerlo.
Tienen derecho a preguntar”.













