Durante los primeros meses el pequeño llora muy a menudo. Al ser el llanto el único medio de comunicación, llorando expresa sus necesidades y deseos. Es sin duda, un medio eficaz, porque es prácticamente imposible que la madre y el padre, ignoren su persistente mensaje.
En su primer periodo llora instintivamente bajo la presión de una exigencia interna, de la cual no es del todo consciente, pero a partir del momento en que su llamada instintiva es satisfecha, empieza a aprender el significado de sus diversas sensaciones y a diversificar su llanto.
La madre, por su parte, está un poco angustiada durante los primeros días y duda acerca del significado del llanto del pequeño; ¿le dolerá la barriguita o todavía tendrá hambre?, o quizá, ¿querrá ser tomado en brazos y acunado? Sin embargo, al poco tiempo podrá ya interpretar perfectamente el mensaje de su hijo y responder con rapidez a sus necesidades, sin correr el riesgo de empezar a mimarlo en exceso. A pesar de ser muy pequeño, el recién nacido, aprende pronto cómo llamar la atención de su madre.
¿Qué quiere comunicar el niño llorando y cómo se diversifica el llanto, según el tipo de mensaje?
Si tiene hambre, el bebé lo demuestra con un llanto de alarma, que interrumpe inmediatamente apenas le das el biberón. Sólo la leche tendrá el poder mágico de hacerle dejar de llorar; ni el chupón, ni un poco de agua lo conseguirán, y al darse cuenta de que no se trata de leche, comenzará de nuevo su llanto.
Si tiene dolor, la mayoría de las veces debido a dolor de vientre o simplemente a gases, el llanto es fácilmente reconocible, porque es interrumpido y desesperado. A menudo basta con levantarlo de la cuna, tenerlo un poco en brazos y darle pequeños masajes en la barriguita para que todo pase; otras veces, un pequeño eructo puede resolver el problema. Si el llanto no cesa, será preciso consultar a un pediatra para averiguar que le ocurre.
Si necesita ser confortado y desea ser mecido, el simple hecho de tomarlo en brazos le tranquilizará. El niño llora a menudo, y lo hace cuando se siente solo y abandonado, privado durante un tiempo del contacto físico con la madre y fuera del alcance de los sonidos y olores de su presencia, que le dan seguridad.
Si tiene frío o demasiado calor, el llanto será de un tono irritado; será fácil averiguarlo, comprobando si tiene las manos heladas o si están empapadas de sudor.
Si tiene miedo, el llanto será angustioso y con hipo. El pequeño puede asustarse a causa de un sonido o ruido imprevisto, de una voz demasiado fuerte o de un movimiento demasiado brusco. Casi siempre basta la presencia tranquilizadora de la madre y alguna caricia para que todo pase. Muchos lloran de miedo, cuando se les mete en el agua para bañarlos o cuando se les desnuda. Sin embargo, todas estas relaciones de miedo pasarán, a medida que el pequeño se acostumbre a estos actos cotidianos.
Si tiene los pañales mojados y le molestan, será un llanto de malestar. En tal caso, una vez cambiado y lavado, volverá a estar tranquilo. En realidad, lo que le tranquiliza no es tanto el pañal seco, como el hecho de ser mecido, acariciado o mimado.
Si llora porque sufre un cólico, su llanto será frenético y no podrá tranquilizarlo de ninguna manera. Otra señal, puede ser el hecho de que llore principalmente, después de la comida de la noche y en la típica posición con las piernas flexionadas y las rodillas sobre el estómago. En este caso, se puede intentar consolarlo tomándole en brazos y acunándole, antes de llevarlo al pediatra para el oportuno tratamiento.
Si es que simplemente se aburre, el llanto será de lamento y se interrumpirá de repente, cuando aparezca un estímulo que lo distraiga. A menudo el recién nacido llora de aburrimiento cuando se le deja solo. Cuando adquiere la capacidad de ver las imágenes, desea tener al alcance de la mano cualquier cosa que estimule su atención.
ALGUNAS SUGERENCIAS PARA TRANQUILIZAR EL LLANTO DEL BEBÉ
Si su mensaje no es interpretado de modo correcto y su necesidad no se ve satisfecha, se pondrá a llorar con más intensidad. Llorará así cuando, por ejemplo, no sepas de qué humor está y quieras jugar con él cuando tenga sueño. Es un ser pequeñito pero exigente, que no admite mucho margen de error. Dentro de poco, sabrás descifrar con exactitud todos los mensajes en código que tu hijo te manda, pero algunas sugerencias para confortarlo rápidamente o incluso para prevenir muchas crisis de llanto, pueden ser de utilidad:
El contacto. Mantén al pequeño en contacto con tu cuerpo el mayor tiempo posible. Esto le dará seguridad, le evitará crisis de soledad y favorecerá la relación madre-hijo, tan importante para el desarrollo psicológico del niño. Puedes sentarlo en tus rodillas o llevarlo a la espalda o delante, tal y como hacen las mujeres de muchas poblaciones indígenas. Siéntalo en tu regazo mientras lees o descansas, báñalo contigo, llévalo a pasear; en resumen, no desaproveches ninguna ocasión para estar en contacto con él, durante estos primeros meses de vida, en los que cuentas con más tiempo disponible para dedicarle.
La proximidad. Una de las causas de llantos frecuente durante los primeros tres meses es, como hemos visto, la soledad. El pequeño estará más tranquilo si se siente cerca de la presencia tranquilizadora de la madre. Por eso, no siempre es aconsejable dejarlo solo en una habitación silenciosa, ya que en ocasiones se obtiene justamente el efecto contrario.
La manta. Es símbolo de seguridad para el recién nacido, al que le gusta sentirse cubierto por un tejido blando y cálido, y sujeto por brazos de protección. Cuando lo tapes, déjale las manos fuera para que pueda llevárselas libremente a la boca si quiere.
La respuesta inmediata. Responder de inmediato a la llamada apremiante, es un buen método para evitar largas crisis de llanto. Sólo cuando se tiene la certeza de que se trata de un auténtico capricho, se puede dejarlo llorar un poco, hasta hacerle entender que este falso mensaje también ha sido descifrado, lo cual le disuadirá poco a poco de repetir el experimento, al ver que no obtiene la respuesta deseada.
Los sonidos rítmicos. Los expertos aseguran que el sonido rítmico de los latidos cardíacos de la madre, poseen un poder calmante muy eficaz sobre el recién nacido, porque le recuerda la atmósfera intrauterina. Sin embargo, cualquier sonido suave y rítmico, es capaz de calmarle. Pronto descubrirás los motivos musicales que prefiere.
Los movimientos rítmicos. El movimiento de oscilación típico de la mecedora, es el método tan antiguo como el mundo, de tranquilizar a un niño que llora, y sigue siendo el más eficaz. Se puede obtener el mismo efecto caminando de una punta a otra de la habitación con el pequeño en brazos.
El calor. Tu hijo siente malestar si tiene frío, asegúrate pues de que siempre esté calientito, sin excederte al taparle ni hacerle sudar.
Los estímulos. Para prevenir el aburrimiento, déjale al alcance de la mano, pequeños objetos sujetos a la cuna, que pueden atraer su atención, y si le gusta, un radio conectado que le sirva de compañía.
ALGUNAS SUGERENCIAS PARA CALMAR EL CÓLICO EN LOS BEBÉS
El bebé que sufre de cólico, tiene dolores de estómago que lo hacen llorar de dolor. Este llanto agudo puede durar unos minutos o varias horas; usualmente se produce a la misma hora todos los días. A veces un bebé con cólico, no deja de llorar aún después de intentar los remedios usuales. No es culpa suya o del bebé. Intente lo siguiente:
• Acueste al bebé boca abajo, encima de sus rodillas y masaje o dé palmadas suaves en la espalda.
• Meza usted al bebé 60 veces por minuto, camine a
paso lento, use un columpio de bebé, camine con
el bebé en sus brazos con su mano en la barriga,
o cárguelo en posición vertical para que pueda mirar
a su alrededor.
• Trate de cambiar la hora del baño a la noche.
• Dele la comida nocturna en posición derecha y no acostada. Dele golpecitos en la espalda para que
eructe y salga el aire del estómago.
• Ofrézcale un chupón; chupando se le relaja el estómago.
• Llévelo a pasear en el carro, sentándolo en el asiento para bebé.
• Cántele o ponga música suave. Algunas veces el ruido
de la aspiradora, el ventilador, o el radio mal
sintonizado, ayuda a calmar el bebé.
Y no olvide un detalle importante en el cuidado de su bebé: haga todo esto, con mucho amor.
-Por Dr. Ramiro Villarreal