Todo comenzó en una peluquería.De mis recuerdos más agradables y divertidos de mi niñez, era las visitas a la peluquería, y no porque me gustara arreglarme mucho, sino por la gran cantidad de revistas de historietas que tenían en la mesa, para los clientes que esperaban.
Así, mientras esperaba mi turno ( o lo dejaba pasar) tenía una pequeña biblioteca de historietas.
Eso era a finales de los años 60’s, prácticamente la época de oro de la historieta mexicana. La oferta y variedad del cómic mexicano era impresionante. Desde los dramas de “Lágrimas, risas y amor”, o “Las aventuras de Memin Pinguin” (sin dieciséis, pues era por pingo), o “Las fantásticas aventuras de los Supersabios”, “Rolando el Rabioso”, “Vicente Delmar -El hombre invisible”, “Tawa el hombre gacela”, “Chanoc aventuras de mar y selva”, “Hermelinda Linda” (que por cierto, se supone que no era apta para niños), “la Familia Burron”, etc. Fácilmente había unos 50 títulos a escoger.
Pero el que más me gustaba era Kalimán el hombre increíble. Después de leer varios capítulos comencé a gastar mi domingo en la que sería mi historieta favorita a lo largo de casi 10 años.
Yo no lo sabía entonces, pero Kalimán era un personaje que comenzó en el radio, y pronto me convertí en ávido escucha de sus aventuras.
¿Quién es Kalimán?
Para los que no conocen a Kalimán, éste es un personaje que nació en el medio de la radionovela.
Kalimán era un fantástico aventurero, que recorría el mundo y sin buscarlo, se tenía que enfrentar constantemente contra las fuerzas del mal. Era un hombre común, pero gracias al conocimiento esotérico que aprendió de un grupo de monjes tibetanos podía traspasar los límites físicos del ser humano. Poseía una gran inteligencia y conocimientos de casi todas las áreas de la tecnología, que sin embargo rara vez usaba. Poseía poderes extrasensoriales, hipnotismo, telequinesis, viaje astral, telepatía, a pesar de lo cual era un excéptico de las artes ocultas, como la magia y la brujería. Se vestía como un príncipe oriental, con su turbante adornado por una ostentosa esmeralda… que muchas veces tenía que vender para salir de algún apuro o ayudar a alguien, pero que podía reponer sin ningún problema pues era dueño de una misteriosa riqueza, digna de un príncipe.
Su fiel compañero era Solín, un huérfano egipcio que recogió en su primera aventura “Los profanadores de tumbas“. Ingenioso, ágil y algo ingenuo, Kalimán nunca lo consideró su aprendiz, sino su amigo.
El radio en los 60’s
En esa época, estaciones como RCN (Radio Cadena Nacional) y la XEW, transmitían casi exclusivamente radionovelas. Pero mientras que XEW transmitía principalmente dramas, RCN en la tarde transmitía historias de aventuras para los jóvenes, como Kalimán, el hombre increíble; Julián Gallardo, el redentor; o Arandu, el príncipe de la selva.
En los 60’s la radionovela era aun la forma de entretenimiento más popular, pues eran producciones 100% mexicanas, que nos podían llevar al más fantástico de los mundos. Kalimán se comenzó a transmitir en 1963 y pronto se convirtió en uno de los programas favoritos de los mexicanos.
Así durante la hora de la comida, yo prendía el radio y esperaba emocionado la entrada de:
Galante con las mujeres, tierno con los niños, implacable con los malvados. Así es KAAAAALIIIIMAN, el hombre increíble.
Y tras un breve resumen del capítulo anterior, comenzaba nuestra gran aventura, pues sentía que yo participaba en ella. La voz del narrador, Isidro Olace inmediatamente nos preparaba para algo especial.
Por el éxito de la radionovela, ésta también se llevaba a otros países, como en Colombia, donde la radionovela se producía con otras voces. En México, la voz de Kalimán fue protagonizada principalmente por Luis Manuel Pelayo, y Luis de Alba como Solín.
Antes de que me diera cuenta, como un vicioso, ya necesitaba mis dos capítulos diarios, pues se transmitía una aventura a medio día y otra a las 7 de la noche, y además los domingos había un programa “monstruo“, o maratón, como se dice ahora, con 5 capítulos seguidos, es decir dos horas y media de Kalimán. ..
La historieta.
Dada la gran popularidad de la serie de radio, los creadores del personaje, Modesto Vázquez González y Rafael Cutberto Navarro se decidieron a llevarlo a la historieta, con resultados fantásticos. El primer tiraje de 100,000 ejemplares se agotó inmediatamente. Con los años, lograrían un tiraje de tres millones de ejemplares semanales, tan sólo en su edición mexicana.
Como muchas historietas de aventuras de la época, tenía una llamativa portada a color, e interiores dibujados en blanco y negro, entintado en tonos sepia obscuro. Como dato curioso, los dramas y novelas se hacían en carboncillo y se imprimían en sepia rojizo.
Tal vez esas historias en blanco y negro liberaban más nuestra imaginación, pues en dibujo las aventuras me parecían más realistas que los de la historieta norteamericana, como el hombre araña o superman. Posiblemente los claro-obscuros de la revista, en lugar de los colores planos, eran la razón de esto.
Muchas de las historietas eran repeticiones de las series de radio, pero con un distinto tratamiento. La historieta llevó a Kalimán a lugares de México, donde no llegaba la serie de radio.
La popularidad del Kalimán
Es difícil explicar la gran popularidad del personaje, según el académico Harold Hinds, Kalimán encarnaba los ideales de masculinidad del mexicano, pero sin caer en el machismo. Siempre respetuoso, nunca agresivo, tiene ante todo un principio que siempre respeta: “El honor”. Es un personaje que nunca mata, siempre prefiere buscar una solución no violenta, pero es capaz de grandes hazañas. Siempre defiende a las mujeres, aun a costa de arriesgar su vida, o de exponerse a la traición.
Pero tal vez, lo más importante, era que Kalimán era un mestizo, de piel morena y ojos azules, detalle que se perdió en el cómic, donde se dibujaba como caucásico. En la novela nunca se habló de su origen. Años mas tarde se explicaría su origen como descendiente de una joven noble de Kalimantán y un antropólogo inglés, pero pocos de sus seguidores se enteraron.
Las Aventuras.
Las fantásticas aventuras de Kalimán me llevaron a mundos desconocidos, pues era como una mezcla de Agatha Christy, Rice Burroughs, Emilio Salgari e Isaac Asimov, puesto que podía ir de una novela policíaca y de misterio como “El insepulto”, hasta un viaje en un submarino miniaturizado a través del cuerpo humano, pasando por aventuras en la selva Amazónica, hablando con animales, o luchando contra los dioses de la mitología griega.
Más de 35 años han pasado, la revista dejó de circular, y la serie de radio está relegada ahora a repeticiones en algunas estaciones de radio. Pero no por ello deja de tener su lugar en la historia, pues siempre nos llevará a los lugares dónde sólo la fantasía se atreve a llegar.
Por Javier Delgado Rosas