¿Somos lo que pensamos y decimos?

Esta semana estuve en la Universidad de San Diego, tomando una actualización de impuestos internacionales. Fueron varios días, y aunque iba muy emocionada, también me había mentalizado de que iba a resultar muy cansado.

Desde muy temprano en la mañana nos recogió a mis colegas y a mí un camioncito para llevarnos a la universidad. Cuando arribamos al edificio donde íbamos a tomar el curso, me llamó mucho la atención la entrada del edificio y la arquitectura, había algo muy familiar en él. Era como si lo hubiese soñado antes o hubiera estado en ese lugar previamente. Cabe decir, que he estado en varias ocasiones en la ciudad, pero nunca en la universidad.

También tuve la misma sensación unos días más tarde, conversando con una colega en la antesala del recinto. Para algunos sería lo que comúnmente se le llama “déjà vu”.

Pero esto realmente me llevó a reflexionar y pensar: ¿En verdad tendremos alguna conexión inconsciente con nuestro futuro?, ¿seremos lo que pensamos y decimos? Recuerdo que hace muchos años, incluso antes de graduarme, pedía estar en una de las mejores universidades actualizándome sobre este tema.

En el libro “¡Esta Boca Mía!” de Joyce Meyer, en su página 204 puntualiza: “Watchman Nee dijo una vez: “Si usted escucha a una persona puede detectar el espíritu que fluye en ella por sus palabras.”

Durante todo este tiempo, he seguido 8 puntos básicos que me han servido para convertirme en lo que pienso, puntos que les comparto a continuación:

1.— Ten pensamientos positivos acerca de ti mismo, y aunque debemos ser conscientes de nuestros defectos de carácter, no debemos perder de vista la importancia de potenciar lo bueno que hay en nosotros.

2.— Declara bienestar sobre tu vida y el futuro que quieres tener para ti y tus generaciones futuras.

3.— No te quedes pequeño al pedir, vale más pedir mucho y recibir un poco menos, que pedir poco y no recibir nada.

4.— Ten cuidado con lo que hablas diariamente sobre ti, tu presente, futuro, familia, trabajo, negocios, etc. Esto también afecta a tu futuro.

5.— Esfuérzate y no tengas miedo.

6.— Sé muy estratégico con tu tiempo, cuídalo porque pasa rápido. Prioriza.

7.— Mapea tu ruta al futuro, en cada área de tu vida, cómo te ves en 5, 10, 20 años, esto es importante para no perder el rumbo. Te sorprenderás como yo cuando, pasado el tiempo, te encuentras donde realmente lo quisiste.

8.— Persiste, no te rindas, si pasas la prueba de lo que tengas que sanar o atravesar es más fácil subir al otro nivel. De eso se trata todo esto.

No sé si fue un “déjà vu” lo que viví estos días, pero de algo estoy segura, que cuando te pones de acuerdo con ese Poder Superior, como cada quién lo conciba, cosas grandes pueden pasarte.

El mundo está lleno de tantos lugares, experiencias de vida, historia, comida, diversidad; que por tener miedo y no pensar de la manera correcta sobre nosotros mismos, podemos perder muchas oportunidades.

Declarar cosas buenas sobre nuestra vida, puede ser un maravilloso vehículo que quizás nos sorprenda más de lo que pensamos y nos permita compartir dichos milagros con otros.

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