La autoestima en el niño

La autoestima consiste en la capacidad que tiene el hombre de estimarse a sí mismo. El niño que tiene una autoestima elevada es el que probablemente triunfará en la vida, ya que ese es el factor que decide el éxito o fracaso de cada individuo como ser humano.

Para que un niño se estime a sí mismo es necesario que se considere digno de amor y valioso por el simple hecho de existir. La clave de la vida feliz y la paz interior es la alta autoestima. El niño aprende a verse a sí mismo como lo ven las personas que él ama, las personas de su entorno que conforman su mundo.

Es por eso que los padres son una parte primordial en el desarrollo de la autoestima del niño. El niño se cree lo que le dicen y así va formando la imagen que tiene de su propia persona.

Un niño que escucha frecuentemente que es un tonto se creerá un tonto y actuará como tal debido a su necesidad de congruencia. Por lo que es de suma importancia tener mucho cuidado con los apodos ya que estos pueden ser devastadores. Es el caso de Ana, una amiga que es la menor de seis hermanos que la apodaron “la pulguis” solo por ser la más pequeña.

Desde entonces, nadie la llamó por su nombre. Siendo una joven-adulta acudió a terapia porque se dio cuenta de que se sentía inferior a todos, que no podía relacionarse con ningún hombre.

Cuenta que en una de sus sesiones tuvo una catarsis en la que vio claramente que la imagen que tenía de sí misma era exactamente la de una pulga, un insecto diminuto y nada querido.

Habrá que tener cuidado con las palabras que se dirigen a un niño, en especial, cuando esas palabras dañan su autoestima. Aunque de cariño le nombremos con apodos afectuosos, el niño se sentirá y comportará tal como le dijeron que era. Así que mucho cuidado también cuando repetidamente le dices a tu hijo “eres muy lento” porque, aunque tenga capacidad de ser ágil actuará con lentitud, simplemente, porque cree lo que le dijeron.

El niño que crece con la convicción de no ser útil buscará la forma adaptativa de conducirse, estos niños no pueden entablar una relación profunda. El niño por supuesto que quiere integrarse, pero no lo consigue, se desespera fácilmente.

La conducta del niño se ajusta a su autoimagen si el niño se convence de no ser bueno evitará que le lleguen mensajes positivos.

Padres, familia, sociedad; si queremos niños con buena autoestima, debemos crear un clima de aceptación y experiencias de éxito. Entonces podrán crecer con la mejor herramienta para enfrentarse a la vida: una autoestima elevada.

Por Marigel Rodríguez
Terapeuta ocupacional
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