DETERMINADA Y VALIENTE

Frida Villalobos una mujer joven, madre, ejecutiva, amante del arte y la fotografía, ha sido parte del Consejo Directivo de varias instituciones no lucrativas. Actualmente trabaja como directora de comunicaciones en la organización “Baker Ripley”. Su infancia no fue como lo es para la mayoría de los niños, Frida vivió el terror de la guerra civil en su país natal El Salvador. De eso y más nos platica en la siguiente entrevista.

Por favor, platícanos sobre tu infancia.

Nací en El Salvador durante la guerra civil. Entonces mi mamá se vino a los Estados Unidos a buscar oportunidades y después pudo regresar por mi hermano y por mí. Yo crecí con mi abuela desde los 2 hasta los 11 años.

¿Tienes memoria de esa etapa de tu vida?

La guerra en El Salvador se sentía en algunos lugares, hubo un año donde sí estuvo muy fuerte donde nosotros vivíamos que era en San Miguel. Tuvimos que dejar la casa de mi abuela porque nosotros teníamos familiares que habían estado en el ejército y en ese entonces era el ejército contra los insurgentes del FMLN. Tuvimos que dejar la casa. Tengo imágenes muy vivas en mi mente sobre ese día que nos fuimos de la casa, mi abuelita y yo dormimos debajo de una cama con patos en la casa de una tortillera. Mucha gente se estaba yendo a esas casas porque tenía miedo de quedarse en la suya. Me acuerdo de mujeres con rifles, de niños con rifles, de gente en la calle muerta, los helicópteros, de las metralletas, todos esos sonidos. Me acuerdo.

¿Cómo te sentías de saber que estabas con tu abuelita y no con tu mamá?

Mi primera mamá fue mi abuela porque yo no tengo recuerdos de mi mamá de mi infancia. Mi mamá era mi abuela. A mi mamá la empecé a conocer cuando vine a vivir con ella acá a los 11 o 12 años.

¿Perdonaste que te dejara al cuidado de tu abuela?

Fíjate que he aprendido como a aceptar que las cosas son como son. Si mi mamá no hubiera hecho ese sacrificio de dejarnos en El Salvador a esa edad, yo no estuviera acá, no hubiera podido estudiar. Por mucho tiempo, sí tuve mucho enojo y resentimiento porque no entendía el porqué. Pero ahora entiendo mejor y no tengo nada que perdonarle. He aprendido a entender las cosas de diferente forma ahora que soy adulta pero ahora que soy mamá, yo no me puedo imaginar el dolor que ella pudo haber sentido al dejar a sus hijos tan chiquitos.

¿Cómo te sentiste al llegar a Estados Unidos?

Siempre digo que es la primera vez que se me rompió el corazón porque me separé de mi abuela y eso fue muy difícil porque yo hasta los 10 años dormía con mi abuela. Lloraba mucho al principio porque no quería estar acá. Mi abuela se quedó en El Salvador. Eventualmente vino, después de un año más o menos. Fue difícil adaptarme porque no hablaba inglés y todo era diferente a lo que yo estaba acostumbrada. Emocionalmente lo más difícil fue eso, en términos de oportunidad yo llegué acá, empecé a ir a la escuela, yo estaba centrada en que venía a estudiar y tener una mejor vida.

¿Te sentiste discriminada alguna vez?

No sé si discriminada, pero sí te tratan diferente porque no hablas inglés y las clases son distintas, te ven diferente porque te vistes diferente. Es obvio que no eres de acá. Los maestros no, fui muy afortunada porque siempre tuve muy buenos maestros que entendían lo difícil que era.

¿Qué estudiaste a nivel profesional?

En la universidad estudié periodismo, mi bachillerato de televisión y radio.

¿Cuál fue tu primer trabajo después de graduarte?

Me gradué un 19 de diciembre del 2003 y para febrero conseguí trabajo en Waco Texas, una de las cosas que siempre nos habían dicho en la universidad para tener una carrera en el periodismo, era empezar en un lugar pequeño. Fue mi primer trabajo, producía el noticiero de la mañana.

¿Cómo fue tu experiencia en ese trabajo?

Horrible experiencia, no me gustó, fue difícil, solo estuve 6 meses. Pero había terminado con un novio, estaba sola allá y el horario era difícil. Entraba a media noche y salía 8 de la mañana. No hacía amigos, estaba deprimida.

¿Cómo continuó tu carrera profesional?

Gracias a Dios, esos 6 meses allá me consiguieron 3 oportunidades en Houston, empecé a trabajar en el Canal 11 y empecé como asistente del show de la mañana y ya me mudé a Houston después de 6 meses de estar en Waco. Luego trabajé en una televisora en español haciendo programación, fue cuando empezaba a subir mi carrera y perdí ese trabajo porque la compañía quebró y fue cuando estaba de voluntaria en la línea de ayuda en el Centro de Mujeres.

Siempre me ha interesado lo que tiene que ver con los asuntos de mujer, entonces tomé la capacitación que da el Centro de Mujeres y se convirtió en una pasión mía, siempre me interesó.              Yo creo que con el centro de mujeres aprendí mucho, aprendí el trabajo y hablaba mucho con personas que eran afectadas por violencia doméstica o asalto sexual, empecé como coordinadora de comunicaciones, fue la mejor decisión que pude haber hecho en mi carrera porque fue cuando ya empecé a formar mi carrera en relaciones públicas, ya había dejado el periodismo.

Estuve ahí en el Centro de Mujeres 5 años. Después me embaracé, tuve a Gael, luego me fui a Houston Community College y ahí estuve como 7 meses. No era lo mío y decidí que si voy a tener una carrera y un trabajo tiene que ser algo que me guste, que me llene, y el trabajo que estaba haciendo en ese momento no era. Estaba sentada, no hacía nada. Luego me fui con Neigborhood Center.

¿Cuándo trabajabas en el Centro de Mujeres te embarazaste, te lo esperabas?

No.

¿Pensaste en abortar?

Sí.

¿Qué fue lo que te detuvo?

Ya tenía 30 años, era una mujer, ya había estudiado, no era una niña de 15 años que no sabía lo que estaba haciendo, no estaba en una situación donde yo pensaba que no podía tener a mi hijo yo sola. Entonces decidí tenerlo.

¿Ha valido la pena?

Si.

¿Cómo cambió tu vida la llegada de Gael?

Totalmente, la perspectiva que tengo sobre el mundo y todo es completamente distinto. El amor que sientes por un hijo es algo que no se puede explicar con palabras. Creo que la peor crítica fue de mí misma porque me decepcioné de mí misma porque yo pensaba: “¿Cómo yo, siendo una mujer inteligente, profesional, con una carrera, voy a ir a meter los pies así?”. Lo más difícil fue perdonarme a mí misma y aceptar qué cosas pasan, que uno comete errores, y creo que hasta ahora sigo perdonándome a mí misma por muchas cosas. Fue difícil, cuando yo le dije a mi mamá se puso súper contenta, mi familia siempre me apoyó, si recibía preguntas incómodas, porque yo nunca he sido el tipo de persona que me veían saliendo con alguien. Siempre me veían sola y hasta me preguntaban si era lesbiana porque nunca me veían con una pareja. No era lo mío. No iba a eventos con hombres ni nada de eso. ¡Entonces mucha gente se sorprendió porque no sabían que a mí me gustaban los hombres!

¿Cómo viviste el embarazo?

El embarazo gracias a Dios en términos de salud fue muy bien, tranquilo, sin ningún problema. Emocionalmente fue difícil para mí porque yo no tenía control sobre nada. Eso de no poder correr me volvía loca. Perder el control sobre tu cuerpo fue lo más difícil, no me gustaba. El parto fue cesárea, iba a ser natural pero se complicó al final. Algo pasó, yo ya le había dicho a la doctora: “Haz lo que tengas que hacer”.

¿Cuándo viste a Gael por primera vez, te acuerdas?

Sí, me cambió el mundo, jamás en mi vida había sentido tantos pajaritos en la panza por ver algo tan chiquito que había salido de mí. Me acuerdo que me mientras me recuperaba me lo trajeron y me lo pusieron en el pecho y empezó a mamar. Y ese momento fue mágico porque él sabía exactamente lo que tenía que hacer. Para mí fue impresionante. Nunca había sentido algo así.

El amor que sientes por Gael: ¿Qué lo supera?

Nada, es mi máximo, es el hombre de mi vida, siempre lo digo.

¿Cómo haces ahora para darte tiempo a ti misma, para salir a correr, para cuidarte, para ser mamá, ser ejecutiva, ser ama de casa?

Es difícil porque yo siempre pienso en mis tías que tienen más de un hijo y pienso en cómo le hacen si yo con uno estoy volviéndome loca. He tenido que balancear mi vida, decidí que voy a hacer mi carrera y que voy a ser mamá, es difícil tener las cosas entre medio. Por ejemplo, hacer voluntariado o hacer otras cosas que antes hacía porque cuando Gael nació yo estaba tratando de hacer todo eso aparte de lo que tenía. Entonces se me hizo muy difícil y me estaba frustrando mucho porque no es lo mismo. Mi horario es distinto al de antes. Entonces tuve que decidir qué hacer, cuáles eran las dos cosas que podía hacer.

¿Cómo describirías a tu mamá?

Es una mujer muy fuerte, carácter fuerte, muy trabajadora, muy responsable, luchona, medio enojona, es muy hermosa. Siempre, cuando estaba chiquita decía: “Bueno, pero por qué no tengo ojos verdes yo”. Mi mamá es muy inteligente, con mucho potencial.

Mi abuela también es muy valiente, vive, pero está postrada en una cama porque le dio una embolia hace como 6 o 7 años, mi abuelita está viva pero muerta. Está consiente, pero no te conoce. También es una señora muy inteligente, le encantaba fumar, mi abuelita era muy valiente y era cariñosa conmigo, cosa que nunca hizo con sus hijos. Me cuidaba mucho, era estricta conmigo, era mi guerrera, la que nunca se daba por vencida. Tengo vivas las imágenes de la guerra civil, mi abuelita me llevó con ella, ella quería que estuviéramos bien, dejó de vivir su vida por cuidarnos a nosotros.

Heredé de las dos de mi mamá y de mi abuela, soy una persona de carácter fuerte, me gusta trabajar, me gusta ser independiente, con Gael me he vuelto muy cariñosa.

¿Te gustaría casarte?

No sé, yo nunca fui esa niña que se imagina con un vestido blanco y entrando a la iglesia, para nada, te juro que no, nunca ha sido una de mis ilusiones… Siempre quise ser madre, pero casarme no es algo que me vuelve loca, es algo que no conozco, no quiero decir que no, pero tampoco es algo que necesito en mi vida para ser feliz.

¿Te gustaría tener otro bebé?

Si Dios me lo da sí, pero bajo otras circunstancias. Pero si nada más me quedo con Gael está perfectamente bien, o sea, yo como mujer nunca he creído que para sentirte completa tienes que tener un hijo o casarte, incluso si estuviera aquí hablando contigo y no tuviera un hijo, estaría perfectamente bien

Si hacemos un resumen yo diría: “Esta mujer está dolida por todos los lados, estuvo en la guerra, la dejó su mamá, su abuelita está enferma, y sin embargo, no te das por vencida”.

No.

¿Qué te da la fuerza?

Mira, cuando yo vine de El Salvador y regresé de visita, la primera vez estuve ahí un mes y me preguntaban si me gustaba Estados Unidos. Y yo les decía: “No, no me gusta, estoy allá porque quiero la oportunidad, una mejor vida, educación, quiero ver el mundo”. Entonces ¿qué es lo que me empuja? Es esas ganas de ser mejor, ahora con mi hijo es ser la mejor mujer que puedo ser para que él vea eso. No soy el tipo de persona que se da por vencida, que se vence tan fácilmente, aunque sí he tenido mis días.

¿En tu trabajo qué haces?

Soy la directora de comunicaciones de “Baker Ripley” antes conocida como Neigborhood Centers y me encargo de las relaciones públicas, de los medios, estrategias de comunicaciones, nuestro departamento se encarga de todo lo que tiene que ver con comunicaciones y mercadotecnia.

Por último, un mensaje para las mujeres, mamás solteras, que están criando a sus hijos solas.

Que crean en sí mismas, en sus capacidades y en que si lo pueden hacer solas o con alguien, que nunca estén en una situación en que su vida dependa de la otra persona. Yo creo que si estamos con alguien podemos vivir una vida independiente y si por cosas de la vida termina esa relación, el mundo no se acaba, el mundo sigue.

Mis respetos para las mujeres porque la fuerza de una mujer no se compara a nada: las ganas, tener hijos, la mujer es creo que lo más bello que tiene el mundo porque hacen tanto y la fuerza, y la convicción que tienen para hacer tanto. Siempre me impresiona, entonces, no se den por vencidas.

Creer en sí mismas creo que es lo mejor que una mujer puede hacer o creer que tiene las posibilidades.

Fotografía por Erika Hernández

 

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