7 pasos para desarrollar la resiliencia

La lección del niño japonés y su maleta de carrito

 

“El mundo rompe a todos, y después, algunos son fuertes en los lugares rotos” _Ernest Hemingway.
Hace unas semanas tuve la oportunidad de ir a Londres por motivos de negocios. Mi especialización profesional me ha permitido viajar y ha sido una bendición. Mientras esperaba que me asignaran la puerta donde tomaría el avión, comencé a leer un libro de una escritora inglesa que había comprado unos minutos antes. De pronto, pasó muy apresurada una mujer de mediana edad de origen japonés. Detrás de ella venía su hijo de unos 5 años, quien traía puesto un sombrerito muy gracioso y jalaba una maleta de rueditas con figura de carrito.

Casi frente a mí, a solo unos escasos tres metros se resbaló y golpeó fuertemente las rodillas, era de esperar que llorara del dolor como cualquier niño, así que me apresuré a ayudarlo a pararse y reincorporarlo con su pequeña maleta, para lo cual su madre con voz muy firme, pero a la vez cortés me dijo: “Déjalo, él se levantará solo”. Insistí en ayudarlo, pero solamente me dio las gracias y repitió que el niño lo haría solo. Ella únicamente se acercó algunos pasos a su hijo y le dijo: “Levántate”. Le habló con voz firme pero cariñosa a la vez.

Yo, como toda madre latina, hice lo que la mayoría haría en estas circunstancias, correr a tratar de levantarlo y ayudarlo. Pero ¿qué nos pasa a los seres humanos cuando realmente estamos solos y no tenemos a nadie que nos apoye? ¿Nos levantamos solos o esperamos siempre que alguien más nos rescate?

Y si no nos sucede, ¿nos resentimos con Dios, la vida y con otros? ¿Qué pasa con la experiencia de caer, sacudirse, aprender y seguir adelante? Esto es la resiliencia.

¿Qué es la resiliencia?

“La resiliencia es la capacidad que posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones que permiten avanzar en contra de la corriente y superarse.”
(E. Chávez y E. Yturralde).

Se ha demostrado que no nacemos siendo resilientes, sino que esta capacidad la desarrollamos a lo largo de nuestra vida, a través de actitudes, aprendizajes, posturas mentales positivas, menos drama y victimismo.

¿Qué es tener actitudes resilientes? Te enuncio a continuación estos siete pasos que me han servido para, de alguna manera, desarrollar una actitud resiliente.

7 pasos para desarrollar la resiliencia

1.–Sácale provecho a las crisis. Date el permiso de equivocarte y levántate. Por naturaleza todos quisiéramos mantenernos dentro de un estado de confort y no pasar por ninguna crisis, pero éstas nos ayudan a crecer y aprender, incluso a sanar heridas del pasado.

2.–Mantén una actitud positiva, pero acepta tu realidad. Esta parte es difícil de asumir porque tendemos a autoengañarnos con tal de no ver lo que nos duele. Un profesional que sea objetivo o alguien que realmente nos aprecie, pueden darnos una opinión sincera que nos ayude a ver nuestra realidad.

3.–Actúa, no te quedes paralizado cuando vivas una situación difícil en tu vida. Lo peor es quedarse estancado esperando a que las cosas se resuelvan solas. No digo que con esto no se debe tener aceptación de lo que no se puede cambiar, pero incluso el proceso de aceptación requiere que trabajemos en él.

4.–Nunca hables mal de ti mismo. Algo que aprendí hace varios años fue que parte del proceso de sentirnos valiosos y aceptados por otros, es no hablar mal de nosotros mismos frente a otros. Pero el reto más grande es no hacerlo cuando estamos solos, es decir, ahí mientras nos atacamos con pensamientos de desaprobación que nos merman la autoestima.

Algo que está comprobado que ayuda mucho para reemplazar estos pensamientos de desaprobación es usar afirmaciones diarias de frases positivas que nos ayuden a subir nuestra autoestima.

5.–Trabaja en un proyecto de vida, para desarrollarte en todas tus áreas. Desarrollar un proyecto de vida te permite mantenerte enfocado en metas, las cuales generan autoestima. Y con ello, no digo solamente metas profesionales sino como ser humano, amigo, padre, ciudadano…

6.–Desarrolla relaciones que le aporten a tu vida en todos los aspectos. Esto es una parte fundamental en el caminar del crecimiento, dado que todos necesitamos sentirnos amados, respetados, aceptados tal como somos. Y ello desarrolla un profundo sentido de pertenencia.

7.–Ten fe en que algo más grande que tú tiene un plan maravilloso para tu vida. Con esto, no estoy hablando de una religión en particular, sino que está comprobado que los seres humanos con una vida espiritual plena, alcanzan niveles de aceptación y felicidad más altos que quienes no la tienen.

Creer que hay un Ser más grande y perfecto que tú, que te cuida y tiene un plan maravilloso para tu vida, eso emociona a cualquiera. El camino no estará libre de caídas y aprendizajes pero será, sin embargo, parte del proceso de sanar, crecer y vivir con mayor plenitud.

Cada cultura es distinta, pero la resiliencia es algo que debiera enseñársenos desde que somos muy pequeños. No estoy aún muy segura de que si alguno de mis hijos pequeños resbalara y cayera, no saldría corriendo a levantarlo, pero sé que tendré que soltarlos y permitirles que en cierta medida vivan sus experiencias de aprendizaje.

Fuimos diseñados por un Ser de progreso, para aprender de nuestras propias experiencias y no quedarnos estancados teniendo el mismo conocimiento siempre.

Supongo que esta madre japonesa ya estaba enseñando al hijo a su corta edad, que la vida se trata de caerse, sacudirse y levantarse. Cabe mencionar, que después de que el niño dejó de llorar, se limpió las lágrimas y prosiguió su camino con su madre a tomar el avión como si nada hubiera pasado. No sé si esto fue un aprendizaje para el niño de la maleta de carrito, pero en definitiva lo fue para mí. Nunca lo olvidaré.

 

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