Mi cuerpo de verano

El verano llegó y con el todas las propagandas para salir de vacaciones a innumerables playas paradisíacas en donde podrías disfrutar con la familia y tus hijos inolvidables momentos en contacto con la naturaleza además de poder lucir el bikini de moda. ¿Bikini? Así es, bikini: accesorio de dos piezas que atrae la atención de las miradas del público por sus llamativas formas y colores, esa fue la definición que me tiró de la nube vacacional en cuestión de segundos y torturó mi mente durante todo un fin de semana, pensando en como luciría un cuerpo postparto con marcas en el abdomen producto de la transformación natural del embarazo y que serían acentuadas por un trozo de tela.

No puedo negarles que aún no me acostumbraba a mi nuevo cuerpo después de haber dado a luz a un maravilloso ser humano. Es por eso que comencé a extrañar esas piernas fuertes y contorneadas y a la figura atlética que con tanto esfuerzo construí a través de los años pero después del trago amargo que pasé al recordarme, sacudí la añoranza de un pasado y me enfoqué a mi presente, me hice entender que había sido participe de un milagro que no muchas personas pueden experimentar: el milagro de dar vida. Por lo tanto, debía de estar agradecida y no estar de quejumbrosa.

Existe una ideología que enfatiza que todas las cosas son pasajeras, nada en la vida es permanente y que el aferrarse a ellas nos trae frustración e infelicidad. Fue gracias a que recordé estas sabias palabras cuando fui capaz de pararme frente al espejo y decirme a mi misma que mi cuerpo de verano no fue el que lucí antes de mi embarazo hace unos años con el cual pude lucir un lindo bikini, mi cuerpo de verano es el que estoy viendo frente al espejo el día de hoy, y justo hoy, era el día de honrarlo y que mi cuerpo de verano seria también el del día de mañana en el que la naturaleza misma y el esfuerzo personal transformaría en cada etapa de mi vida.

No hay que desesperarse, es mejor enfocarse puesto que como las leyes de la física nos marcan, “La materia, no se crea ni se destruye, solo se transforma” ¡así que a trabajar se a dicho!

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