Familia Weitzman-Sera

Con acción de gracias

Mayte nació en  México,  de padres cubanos; Javier de origen ruso/polaco y nacido en Argentina, ambos tiene una hermosa familia con dos hijos Vanessa y Gabriel.

Su relación de amistad empezó cuando se conocieron en una fiesta, años después la amistad pasó a ser noviazgo y siete años después, al terminar sus carreras universitarias, decidieron unirse en matrimonio.

MFM. ¿Qué fue lo que te cautivó de Mayte cuando la conociste?

Javier. Al principio le puse el ojo y supe que ella era para mí, pero yo creo que es importante primero establecer una buena amistad, especialmente si  vas a casarte con alguien, lo principal es que seamos amigos, nos entendamos uno al otro y después viene lo demás.

MFM. ¿Y a Mayte de Javier?

Mayte. Él es muy familiar, con mucha fidelidad y era muy reservado. Nunca habla mal de nadie.

MFM. ¿Qué cultura prevalece en el hogar?

Mayte. Tengo lo mejor de Argentina que es la comida, a mi hijo le encante el futbol, los equipos argentinos; y de Cuba nos gustan la música, la alegría cubana. Mi hijo dice que es argentino, a él le gusta la carne, el asado. Nos complementamos perfectamente.

– Cocino yo- agrega Javier.

MFM. ¿Cómo logras el balance entre ser madre, ejecutiva y esposa?

Mayte. Me ayudan mucho mi esposo y mis hijos, pero algo que hemos decidido como familia es poner prioridades, y la primera prioridad es Dios y luego la familia, familia y familia, y claro hay que vivir, hay que comer, pero si tú haces las cosas así,  siempre va haber ese balance. Cuando empezaba mi empresa los niños estaban chiquitos, estaba en muchas reuniones, juntas de negocios, me gustaba en ese entonces, pero el balance lo complementamos, porque Javier  es tan familiar.

MFM. ¿Han pasado alguna situación difícil y como la superaron?

Mayte. En el 2001 cuando vino la tormenta tropical Allison, se inundó la casa entera, salimos nadando. Gabriel tenía cuatro meses y Vanessa un año y medio, vivíamos en los Heights. Dejamos que los niños durmieran en la cuna hasta que el agua llegó a la parte de abajo del colchón, porque eran las tres de la mañana, y llamábamos al 911 y no había nadie. En ese momento perdimos todo, el agua llegó hasta casi 4 pies adentro de la casa.

Mi hermano que vivía a unas siete cuadras, venia nadando a ayudarnos y encontró a un señor en un bote. Nos llevaron hasta la calle donde ya no había agua y allí estaba un señor en un carro nuevecito, hasta el día de hoy, Javier  cree que era un ángel, porque nos subimos todos enlodados… nos llevó hasta la casa de los padres de Javier.

Javier. Estábamos todos llenos de barro y de lodo, tuve que nadar porque no cabía en la canoa y estaba todo picado de las hormigas y quise tener una atención con el señor, porque  era un auto nuevo, con asientos de piel blancos, ¡nuevito! y le ofrecí darle algo para que lavara el auto y como no lo aceptó le pedí su dirección para mandarle una tarjeta y tampoco aceptó. Hasta el día de hoy no sé quién es.

MFM. Si tuvieras la oportunidad de hablar con él, ¿qué le dirías?

Javier. La verdad que no hay palabras para agradecer algo así,-dice javier emocionado- que alguien tome de su tiempo en medio de una tormenta histórica, aparecerse ahí en ese lugar donde no había nadie, en un auto nuevo…estoy muy agradecido.

MFM. ¿Quiénes los apoyaron en esos momentos?

Mayte. Toda la familia y amigos, gracias a Dios que salimos adelante, pero es difícil mantener la unión familiar cuando uno está pasando por esas cosas, ¡imagínate perder todo y empezar de cero, llegar al otro día a tu casa y ver que perdiste todo!

MFM. Llegó un momento en el que preguntaste, ¿dónde está Dios?

Mayte. Como todo ser humano reaccionas así, pero es ahí donde Dios te muestra que ahí estaba. Tuvimos momentos muy duros y Dios te da esas pruebas,  pudimos salir adelante y mejor. Nos unió mas como familia.

Otro acontecimiento que cambió nuestra vida, fue cuando Gabriel tenía cuatro añitos. Estábamos en mi oficina en el segundo piso aquí en la casa, era un lunes de Pascua y yo tenía una vida de oración, me sentía más cerca de Dios, rezaba diariamente y esa era una mañana fresquita, tenía la ventana abierta y Gabriel se sentó en la repisa de la ventana, se apoyo en el mosquitero y antes de que yo pudiera hacer nada, se cayó para atrás. Vi que despareció de la ventana y me entro un pánico, y corrí y grité y mire hacia abajo y lo veo en el cemento… inmóvil;  baje las escaleras corriendo y lo tome en mis brazos, dicen que no los debes de mover pero fue mi única reacción,  lo tengo en mis brazos, miro hacia el cielo y empecé a rezar. En eso  Javier viene corriendo con el teléfono llamando al 911 y en ese momento yo siento un calorcito, una paz, que no te puedo explicar porque no es humana y le digo a Javier -yo creo que está bien- y él me mira como pensando si estoy loca. Entramos a la casa y lo empiezo a revisar buscando alguna herida o sangre  por el impacto, y nada. No tenía ni un rasguño, en ese momento nada más me arrodillo y empiezo a dar gracias a Dios, cuando Gabriel de solo cuatro añitos me dice: “Mami yo estoy bien porque mi ángel de la guardia y Jesús me agarraron y me pusieron suavecito”. Claro que lo llevamos al médico y nada, ni un rasguño, nada.

Como yo trabajo con los medios de comunicación, amigos del medio se enteraron y no lo podían creer y una reportera de Univisión lo entrevistó y él le dijo “Vino mi ángel rápido y me dejó suavecito” -¿Y qué te dijo tu ángel?, le pregunto la reportera”- Dijo que siempre está en mi corazón- contesto él.

Ese es un momento por el que yo todos los días doy gracias a Dios, porque esa caída era para matarse.

MFM. ¿Siempre han sido personas de fe?

Javier. Yo no era una persona de fe, creí siempre en Dios pero nunca practiqué ningún tipo de religión y aun cuando vi el milagro en mi hijo, yo todavía pensaba que era una casualidad, fue después de varias cosas que sucedieron en nuestras vidas que llegue a tener más fe y a creer más.

Mayte. Él es judío y creció en la fe judía.

Javier. Fue algo más social y cultural que religioso, no estaba acostumbrado a rezar, sabia siempre que Dios existía pero no había ningún tipo de oración o de comunicación o de estructura religiosa.

Mayte. Yo soy católica de la cuna y fui a colegios parroquiales,  mi abuelita tuvo un impacto muy grande conmigo,  me enseñó a rezar y a tener una comunicación con Dios. Ya de adulta, tuve una conversión más fuerte.

MFM. ¿Que provocó la conversión?

Mayte. Fue Dios, porque la fe es una gracia, tienes que rezar para recibirla y yo creo que Dios me la dio porque la pedí. Si no tienes fe cuando las cosas están difíciles, no tienes nada. En una época los dos estábamos muy bien económicamente, con muy buenos puestos; y con una semana de diferencia, los dos nos quedamos desempleados.

Javier. Empezaron los recortes y perdí mi trabajo, me dieron un buen paquete de compensación y estaba buscando un trabajo y una semana después, me habla Mayte y me dice que también se quedó sin trabajo.

MFM. ¿Sucedió como dicen, que cuando la necesidad entra por la puerta, el amor sale por la ventana?
Mayte. O entra Dios, depende que tan fuerte sea el matrimonio,  pasamos por momentos muy duros, hubo mucho estrés, discusiones y diferencias, pero lo importante es estar del mismo lado, sabemos a donde queremos llegar y sabemos que si lo hacemos juntos es más fácil que si lo hacemos peleando.

MFM. ¿Cuáles son sus planes a futuro?

Mayte. Lo más importante es tener una familia saludable, que mis hijos sigan sus estudios y mantenerlos con los pies en la tierra, porque ahora es muy fácil que caigan en cosas que uno no quiere, están en una edad critica que absorben todo,  nuestro enfoque -sin descuidar otras cosas-  es la relación nuestra y la vida cotidiana con los hijos.

MFM. ¿Cómo hacen para mantener alineados a los niños en la iglesia?

Javier. No les damos la opción, los domingos saben que hay que ir a misa.

Mayte. Los domingos es el día de Dios y lo saben, no hay opción y todos los días oramos como familia, yo les enseño que antes de levantarse, antes de poner un pie fuera de la cama, tiene que dar gracias a Dios por un día más de vida.

Entre las actividades comunitarias que más disfruta Mayte, está la de ser catequista en la iglesia donde se congrega y compartir con un grupo de mujeres que se reúnen a orar cada semana. Para despedirse ella hace un llamado a la unidad sin importar la religión, a amarnos unos a otros y aun a nuestros enemigos, y sobre todo, no olvidarnos de despertar cada día con acción de gracias.

Por Elizabeth Ozuna

0