Enrique y Argos Lara
Unidos por siempre
Enrique Antonio tenía un matrimonio feliz al lado de su esposa Lourdes Martínez de Lara, a quien cariñosamente llamaba Lulú. Lamentablemente ella falleció, y Enrique decidió hacerse cargo del pequeño Argos Enrique, fruto del gran amor que ellos se profesaban.
MFM. ¿Cómo le dices a un niño de cuatro años que ya no va estar su mamá, que falleció?
Enrique. Desde el primer día que su mami ya no estaba, yo le dije a mi hijo “Te tengo una buena noticia, tu mami ya no está sufriendo de cáncer, ya no le duelen los pulmones, ya nació ahora con Dios. Es triste para nosotros porque la vamos a extrañar pero, ¿apoco no te da gusto que mami ya no está sufriendo?”. Lo de mi esposa fue muy lamentable, pero de alguna manera, tuvimos seis meses desde que le diagnosticaron la enfermedad hasta su fallecimiento. Nosotros no aceptamos la noticia de la enfermedad, y nos pusimos a trabajar, buscando quimioterapia, medicina alternativa y muchas cosas pero la opinión de los médicos era tajante. Me dolía terrible, y todo el tiempo pensando en mi hijo, pensando cómo le iba a decir si mi esposa llegaba a faltar. Dios me permitió tener ese tiempo para analizar, para pensar y orar. Sabemos que este pedacito de vida tan hermosa con el lago, los patitos y las maravillas que creó Dios, son hermosas, pero no es más que un instante de la eternidad; nuestra vida hermosa, la más bonita, empieza ya con el Señor, entonces nace uno a la vida, a la eternidad.
MFM. ¿Cómo se supera la partida de una persona tan importante en tu vida?
Enrique. Yo creo que tanto así como superarse, pues no, como que se acostumbra uno a cargar ese dolor. Al principio duele muchísimo, sigue doliendo, pero uno se acostumbra a cargar ese sentimiento. Hay que aprender a vivir con las dificultades y hacer que sean más las bendiciones que las dificultades. A parte, lo que nos ha permitido superar la tragedia es estar cerca de Dios, que nos muestra que Él tiene el control de todo.
MFM. ¿El fallecimiento de tu esposa te acercó más a Dios?
Enrique. La verdad es que yo conocí a Dios y tuve esa cercanía con Él dos veces. La primera fue en la secundaria; en el pueblo me decían el aleluyo porque llegaron unos cristianos y yo acepté a Cristo como mi Salvador, pero me aparte del camino. Regresé a la vida del Señor precisamente cuando me casé porque mi esposa era cristiana y desde que nos casamos, tuvimos una vida muy apegada a Dios.
MFM. Además de tu relación con Dios, ¿Quién te apoyó en los momentos más difíciles?
Enrique. Mi suegrita,-Lourdes Vargas- creo que fuimos un apoyo mutuo; para los tres fue muy difícil cuando murió mi esposa. Pero honestamente, creo que la parte más difícil fue para ella, casi se nos moría de la tristeza. Después de que murió mi esposa, nos quedamos como cinco meses en México con ella, pero teníamos que continuar con la vida y nos regresamos a Houston.
MFM. ¿Pensaste alguna vez en separarte de tu hijo?
Enrique. Nunca. De hecho, cuando recién falleció mi esposa, tuvimos un enfrentamiento mi suegrita –que ahora le digo abuela- y yo, porque me dijo “oye pues tu eres hombre y yo creo que lo mejor sería que Argos se quedara conmigo” yo me molesté y le dije: suegrita la verdad yo la quiero mucho y quiero que siempre tenga una buena relación con nosotros, pero ni se le ocurra que me separe de mi hijo. El ya perdió a su mami y ¿ahora va a perder a su papá? pues no. Usted va a ser bienvenida todo el tiempo que quiera, pero dejárselo nunca.
MFM. ¿Qué significa para ti educar a tu hijo solo?
Enrique. Lo veo como una bendición de Dios. Si Nuestro Señor me hubiera preguntado, hubiera preferido que no se llevara a mi esposa, a su mami. Pero ahora que nos tocó, de alguna manera, Dios ha tomado el control y tenemos una relación muy unida. Me ha tocado asistir a muchos eventos donde van las mamás, y cuando veo que llegan los padres y veo la relación que tienen con los niños, me acuerdo de la relación que yo tenía con mi madre y mi padre, y es evidente que la unión que tenemos mi hijo y yo es muy diferente.
MFM. ¿Tuviste una buena relación con tu padre? ¿Creciste al lado de él?
Enrique. Mi padre estaba presente, pero realmente fue mi mamá la que nos sacó adelante. Mi papá que lo quiero mucho y vive, se equivocó mucho con nosotros, mi mamá era bibliotecaria, ganaba poco y nos sacó adelante a los cinco. Entonces desde muy temprana edad yo empecé a pensar como quería ser yo como padre.
MFM. ¿Qué te gustaría decirle a tu papá por medio de estas líneas?
Enrique medita un poco y contesta - Te perdono, te amo.
MFM. ¿Qué es lo más difícil de ser papá soltero?
Enrique. Lo más difícil fueron los primeros días, las primeras semanas, cuando llegaba la noche. En el día mi hijo es muy juguetón, siempre corriendo, brincando… pero llegaba la noche y, pues mi esposa Lulú fue la mejor madre del mundo, una madre extraordinaria, y la parte más difícil fue ver a mi hijo llorar extrañando a mami, porque no era un llanto de que se cae, se lastima y se cura. Era un llanto extrañando a su mami, y yo sabía que no le podía dar nada que le curara ese dolor. Se siente mucha tristeza, me sentía impotente de no poder curar la tristeza de mi hijo. Yo creo mucho en Dios y le decía, Señor cuídale ese corazoncito, cálmale esa tristeza, ese dolor. Dios ha sido bueno. Ya no lloramos con tanta frecuencia, la extrañamos, tenemos fotos de mami en toda la casa, pero aprendimos a llevar el dolor.
MFM. ¿Qué haces en los momentos de tristeza?
Enrique. Acudo a Dios. Dios nos dio el más hermoso regalo que es el libre albedrío, y nos dice que nos esforcemos y que seamos valientes, pero que cuando ya no podamos con nuestras propias fuerzas, le dejemos las cargas a Él. Por eso me siento tan confiado, porque yo me esfuerzo por tratar de educar a mi hijo bien, por alimentarlo bien, yo me esfuerzo para ser un buen padre, pero hay cosas que no puedo hacer, y acudo a Dios. Si tú realmente confías en Dios, Dios te va escuchar.
MFM. ¿Tienes amigos o alguna persona con la que puedes contar, cuando lo necesitas?
Enrique. Gracias a Dios tengo muchos amigos, pero hay uno en especial con el que puedo contar como si fuéramos familia, es la familia Sauceda, nos queremos mucho y vamos a la Iglesia juntos, incluso a veces piensan que somos hermanos.
MFM. ¿Qué mensaje le das a los padres que se ven en la situación de sacar a sus hijos adelante, sin el apoyo de una madre?
Enrique. La verdad es que para los que están con sus hijos mis respetos, yo creo que están en lo correcto, como yo creo estar en lo correcto con mi hijo. Ya bastante difícil es perder una madre como para que luego el niño también pierda a su papá. Para los que tengan dudas, yo les diría que hay muchos sacrificios pero la verdad tú sabes en tu corazón lo que tienes que hacer, y la verdad sales ganando. Para quienes decidieron no hacerse cargo de sus hijos, pues sus razones tendrán y no los juzgo.
MFM. Argos es un niño muy activo e inteligente, siempre pendiente de las respuestas de su papi y no podíamos dejar de hacerle algunas preguntas que contesto muy amablemente, siempre con una hermosa sonrisa y unos ojos tan expresivos que hablan al mirarte.
¿Por qué quieres mucho a tu papi?
Argos. Porque me da desayuno todos los días antes de que me vaya a la escuela. Siempre me cuida, como cuando vamos de viaje y estamos en el aeropuerto.
MFM. ¿En qué trabaja tu papá?
Argos. Es un webmaster.
MFM. ¿Qué es lo que más te gusta de su trabajo?
Argos. Que algunas veces sale en la tele.
MFM. ¿Qué es lo que más te gusta hacer con tu papá?
Argos. Nos gusta ir al a alberca, nos gusta hacer marometas en el aire y nos gusta ir de vacaciones.
MFM. ¿Qué quieres ser cuando seas grande?
Argos. Científico, inventor. Todos mis inventos son buenos porque no tienes que gastar. Uno de ellos lo llamé corta árbol, es para los constructores.
MFM. ¿Qué le quieres decir a tu papi?
Argos. Que lo quiero mucho, que voy a trabajar mucho y ahorrar mucho dinero. Que quiero que siempre seamos una familia.
MFM. Y seguramente que así será. La fe, el amor y la esperanza los mantendrá
Unidos por siempre.













