Mauricio Garcés
El zorro plateado
“Las traigo muertas…”, “arrrrrrooooz” y “la voy hacer pedazos” son frases, por citar algunas, que inmortalizara un icono del espectáculo mexicano durante décadas, que cuando falleció, más de uno lloró, porque no debe ser así el fin de las estrellas.
Pero seamos honestos, una estrella que jamás se casó, ya que sufría de un complejo de Edipo tan galopante que no deseó dejar sola a su madre, así como ser un adicto al juego, al grado de perder hasta el último centavo de su fortuna que no fue pequeña y, por fumador, perder casi el habla al quitarle una cuerda vocal por posible cáncer, es el resultado de una vida que una persona adulta deseó vivir.
Mauricio Férez Yásbek, nació el 16 de diciembre de1926, en Tampico, Tamps. México. Sus padres eran de origen Libanés y falleció el 27 de febrero de 1989.
De cuna humilde, mostró que era creativo al poner varias representaciones en el horario de recreo con sus compañeritos de escuela, que no duraban más de 5 minutos; aunque fuera del ambiente de juego y chacoteo, era tímido y reservado, de hecho, cuando sus amiguitos y profesores le aplaudían, y daban centavos, el no salía a agradecerlos. En aquel entonces, un centavo alcanzaba para comprar 3 piezas de pan, y medio litro de leche, para que los niños llevaran a casa,
Es un tío de Mauricio quien va viendo en las fiestas de la familia, que tiene dotes de artista o al menos, animador, ya que en los cumpleaños el pasaba y cantaba las mañanitas, así como organizar los juegos para los niños; dirigía además, algunas palabras ante la familia el día de las madres.
Así, Tufic Yásbek lo lleva ya de adolescente a ver los foros de filmación que había en Tampico y otros estados, ya que era retratista de artistas de la época. Al ver que Mauricio le encantó todo el mundo de reflectores, luces y maquillaje, el padre lo envía con su otro tío, con José Yásbek, quien en 1950 lo incluye en una película que él mismo rodaba, puesto que trabajaba de director. Así es como a los 24 años, participa al lado de Miroslava y Fernando Fernández en “La muerte enamorada”.
La imagen de conquistador rico y playboy, que junto con su mayordomo “Sócrates” aparentaba en películas, era eso, solo imagen de pantalla, ya que en su propia casa era muy recatado, tranquilo y no se hacían las francachelas que uno se pudiera imaginar.
Pero el apellido de Mauricio era muy “raro”, dicho sea por sus propios conocidos, así que haciéndole burla de que Férez parecía error tipográfico del secretario del registro civil cuando sus padres lo registraron, y le pusieron Férez en lugar de Pérez, decidió usar otro apellido, no solo por las burlas, sino porque quería una cábala, así que decidió ponerse Garcés, Mauricio Garcés, ya que pensó que la G de Garcés le traería suerte y fama por artistas como Carl Gable, Gary Cooper y Cary Grant.
Como le comenzó a dar resultado este cambio y no era mal parecido, la gente lo fue reconociendo en las pantallas y en la calle, era grato para él ver que le saludaban y por fin, comenzó a ganar dinero en verdad.
Pero seguía siendo muy tímido, y aquí reconozco su valentía, se sobrepuso a su timidez siendo “agradable”, “cómico”, vamos, la pose de galán solo era para trabajar, ya que cuando sus amigos le invitaban (Lalo Faraón, Adolfo Cortes, etc.) era otra persona, un tipo que cuando una chica se aproximaba, comenzaba a reírse de sus defectos, por ejemplo, sus grandes orejas, las cuales podía mover sin ningún problema, al grado que decía después de moverlas un poco que “prefería detenerse antes de elevarse como un helicóptero” o, que su boca era pequeña al grado de poder “morder un aguacate y escupir su hueso como semillita de limón”, etc.
Aunque en la mayoría de sus películas lo vemos en papel de Don Juan conquistador, cómico y en ocasiones muy cínico, Mauricio Garcés fue un gran actor dramático, ya que sus mejores películas fueron las de sus inicios. Fue el primer actor que de mano del escritor Eduardo Jiménez Pons se vistió de homosexual, actuó de homosexual y tuvo gran aceptación en la sociedad Mexicana con una comedia diferente, “Diseñador ambos sexos”.
Cuando fallece su padre, decide jamás separarse de su madre, a quien le llamaba todos los días a toda hora para saber que estaba bien, al grado de traerla a vivir al D.F. y comprarle una gran casa y vivir con ella.
Cerca del 80% de su fortuna, se fue en su vicio, el juego, en especial las carreras de caballos, donde dilapidó peso a peso, de lo que en 67 películas le habían pagado.
Fue tal su fama que era centro de las imitaciones de muchos cómicos, entre ellos en la década de los 60s y 70s, los “Polivoces” (Eduardo Manzano y Enrique Cuenca) hicieron famoso a “Gordolfo Gelatino” que fue un personaje inspirado en Mauricio Garcés y Rodolfo Valentino, que vivía con su madre que lavaba ajeno y era portera de una vecindad, “Doña Naborita”.
En 1985 lo operan de la garganta y casi pierde su voz, de sus últimas apariciones en la TV, estuvo en un programa juvenil llamado “Cachun cachun ra-ra” allá por el 86, pero la muerte lo vence en 1989 y muere sin dinero y alejado de los reflectores que muchas ocasiones tuvo en todo momento sobre él, en una modesta tumba en el panteón francés de la piedad, aquí en la ciudad de México. Esto, porque algunos amigos suyos la pagaron, ya que ni siquiera contó con dinero para su propia tumba.
Así fue la vida del “zorro plateado” como también le apodaron en la década de los 60’s por un mechón de canas que tuvo en su cabellera negra.
www.donmauriciogarces.com














