LOS TERRIBLES DOS
La educación constituye la base más importante en el desarrollo de nuestros hijos. Por eso debe ser de gran interés para los padres que ésta sea integra. A través de ella, nuestros hijos, llegan a convertirse en niños y jóvenes con actitudes positivas hacia el mundo que les rodea.
En el momento en que nuestros bebés van dejando atrás la primera etapa de sus vidas, comienzan una nueva, en la que nos llenarán de alegrías, satisfacciones y felicidad, al sabernos dueños de su aprendizaje y desarrollo diario; sin embargo, también es una etapa en la que ellos, a pesar de solo tener dos añitos, serán los encargados de medir nuestra capacidad de paciencia al máximo nivel. Cuando dejan de ser bebés para convertirse en infantes, las actitudes y comportamientos de nuestro pequeñín toman otro rumbo.
La paciencia será la mejor compañera en esta etapa de tu infante. Si ellos nos ven desesperados, entonces toman la rienda, y la situación puede empeorar. Los niños están en un momento determinante para sus vidas, ya que están absorbiendo cualquier aprendizaje bueno o malo; por eso nuestra interacción con la educación de nuestros hijos toma acción.
Los niños comienzan a ser infantes más o menos a los 18 meses; para esta edad ya no puedes considerar a tu hijo como un bebito, pero tampoco se le considera como un niño. Está justo en la edad puente, que le llevará a experimentar el aprendizaje, desarrollo y habilidades con las que él cuenta para enfrentarse e interactuar con el mundo que le rodea.
El hecho de que a esta edad (2 a 3 años) se le llame “Los terribles dos” tiene mucho sentido, es una edad llena de alegrías y satisfacciones, porque tu hijo llena tus expectativas al enseñarte sus nuevas destrezas y perfeccionamiento de los movimientos como el correr, saltar, hablar claramente, hacer sus gracias, etc…En resumen, para nosotros los padres, es la mejor edad de nuestros pequeñitos para sentirnos orgullos de ellos, pero al mismo tiempo en esta edad, es capaz de colmarte la paciencia con berrinches, gritos, pataletas y a veces, hasta querer tomar sus decisiones.
La situación se convierte en una pesadilla cuando tu infante cree que puede hacer todo por sí mismo, se cree independiente y ya no desea más tu ayuda; no entiende que todavía eres esencial para su vida; es una lucha diaria entre vestirlo, alimentarlo, bañarlo, subirlo a su silla del coche; es una guerra constante por ganar su independencia.
Mi consejo ante esta situación, es simplemente mantener el control en tus manos. No es tarea fácil, sobre todo si tienes más hijos pequeños por atender, pero es importante demostrarle a ese pequeñito que las reglas las impone papá y mamá y no él. Tu actitud determina el comportamiento de tu infante/toddler, si no tomas el control en tus manos, esa personita de apenas 2 añitos terminará controlándote, no solo en casa, sino en cualquier lugar.
Para mí no ha sido fácil mantener el control, pero he hecho mi mejor esfuerzo y con ojos cerrados digo que ha valido la pena. Justamente estoy pasando por los terribles dos de mi tercera hija. En momentos pierdo la calma, pero recuerdo la experiencia pasada con mis otras dos hijas de apenas 5 y 3 años y me digo a mi misma: “¡lo tengo que hacer de nuevo!”. Me han tocado situaciones súper difíciles, desde ignorarlas en medio del súper mientras ellas patalean y gritan incansablemente, pero aun así, mantengo el control en mis manos, aunque esté a la vista de cientos de personas observándome como si jamás hubiesen visto un infante haciendo pataleta.
Es importante no perder el control, simplemente por vergüenza con la gente. Los chiquitos saben tomarnos la medida y actuarán de acuerdo a sus posibilidades. El problema al dejarles pasar una, es que siempre van un poquito más allá; es decir, si les pasas un berrinche solo porque te lo hizo en medio del centro comercial y le compras el juguete o golosina que tanto deseaba solo porque te lloró, lloró y lloró, seguramente la siguiente vez que desee conseguir algo, gritará más fuerte para lograr apenarte y conseguir lo que desea.
Algunos consejitos prácticos a los que les he sacado provecho son:
• Es necesario ser decisivo en lo que dictamos; si ya una vez les dijimos NO, es mejor no cambiar la regla solo porque el infante/niño te lo suplica.
• Para lograr cumplir con las reglas estipuladas, no impongas aquellas que no podrán ser cumplidas, si no, terminarás cediendo y con ello alargándole el berrinche.
• Olvídate de la gente que está alrededor cuando están en un lugar público, la educación de tu hijo es mucho más importante que pasar un momento bochornoso delante de personas que ni conoces.
• Esta edad entre los 2 y 3 años, es de aprendizaje, para ti y para tu pequeño. Dale la importancia si quieres que lo difícil solo abarque este periodo; de lo contrario terminarás luchando de por vida con tu hijo.
• Recuerda siempre ser determinante con la educación de tu hijo, de igual manera si estas en casa, de visita con amigos o familiares, o en lugares públicos. No dejes que te tomen la medida para seguir manteniendo el control.
• Por último, apláudele cuando hace obras buenas o no te hace berrinche por cualquier cosa; eso les ayuda a comprender las reglas, situaciones y momentos para comportarse.
Antes de despedirme, quiero hacer énfasis en la característica principal que me ha funcionado de maravilla con mis hijas; ante todo, les doy explicación de las situaciones; he comprobado que esto les da una visualización de las cosas y les brinda, el entendimiento de los malos comportamientos.
Con mis niñas de 3 y 5 años, orgullosamente considero que vencí esta etapa de los “terribles dos” siguiendo los consejos que arriba mencioné; no dejes que esta temible etapa empañe tu actitud de buen padre y dure más allá de los dos años. Como siempre, me despido recordándote que el ser padres no es una obligación, sino la bendición más hermosa que podemos tener.
Por Lucy Ponce de León













