Superando la adversidad, familia Lombana

Pamela Lombana, una mujer profesional, empresaria, ama de casa y principalmente madre de tres jovencitos  Cristina, Nicolás y Natalia, que ven en ella un ejemplo a seguir, la admiran y la respetan. Como familia, han enfrentado muchas adversidades, las cuales han superado siempre juntos, teniendo como base, además del amor, una buena comunicación.

¿Dónde naciste?

Nací en Baton Rouge, Louisiana. Mi mamá es estadounidense y mi papá colombiano. Dos semanas después de nacer, mis padres me llevaron a vivir a Medellín Colombia, ahí me crie y a los 18 años regrese a los EE.UU.

¿Qué te hizo regresar a los EE.UU.?

Mis padres se estaban divorciando y yo vi la posibilidad de trabajar y estudiar aquí en EE.UU.

¿Qué es lo que más extrañas de Colombia?

La comida, la alegría de la gente y  el calor humano que a veces se pierde cuando estamos en EE.UU.  Lo que mas me gusta de la cultura hispana, son los valores con los que crecimos nosotros. Tratar de inculcar los valores es difícil hoy en día, porque estamos en un país donde los niños están expuestos absolutamente a todo con la tecnología de hoy. Muchas veces los niños saben más de tecnología que los padres.

¿Te gustaría regresar a Colombia?

Me gustaría regresar algún día a trabajar con la comunidad, pero no es fácil porque ya EE.UU. es realmente mi casa. Mis hijos nacieron aquí, pero hemos tratado de enseñarles que tengan las dos nacionalidades, que  se sientan orgullosos de ser hispanos y de ser americanos.

¿Es difícil educar a los hijos sola?

Si, pero es un reto positivo de la vida. Hay veces que uno siente que falla,  lo importante es no sentirse derrotado, lo importante es dar un balance espiritual, emocional y físico. Mi meta es educarlos bien para que ellos tengan herramientas para salir adelante.

¿En qué te apoyas para seguir adelante?

Confió en que Dios me está guiando. Aunque a veces siento soledad,  trato de acordarme que mi vida tiene que tener un sentido, que estamos acá por alguna razón. Mi mamá ha sido el mejor ejemplo para mí. Ella me ha ayudado en todo; para mis hijos, la influencia de la abuela en su vida ha sido grandísima.

¿A nivel profesional, cual ha sido tu reto más grande?

Probablemente lo más difícil, fue volver a trabajar y sentir que tenía la capacidad y la preparación para hacerlo.  Cuando mis hijos estaban pequeños, hice un posgrado, volviendo a la universidad cuatro años, estudiando por la mañana y por las noches. Valió la pena porque me dio la oportunidad de ser independiente, después de mucho tiempo sin trabajar.

¿Tú empezaste la Clínica La Salud?

La clínica la empezó el Dr. Fernando Lombana que en esa época era mi esposo, hace 17 años. Se llamaba Houston Medical and Dental Center. Trabajé con él 10 años, después deje de trabajar para ayudar a los niños mientras estaban pequeños. En el 2005 nos divorciamos y me tocó empezar a buscar trabajo y empecé a manejar una clínica de la comunidad. En el 2007 el Dr. Lombana se enfermó y yo volví a la clínica a ayudar, para que la clínica pudiera seguir adelante; en ese proceso le compre la clínica  y volví a ayudar a cuidarlo.  El murió en abril del 2009.

¿Por qué te divorciaste?

Yo creo que hay situaciones en que la mujer o el hombre tienen que tomar la decisión para la salud mental de la familia. El divorcio no es una  decisión fácil, sobre todo cuando hay hijos. Nos han criado, a pensar que nos tenemos que quedar en un matrimonio, no importa qué situación se está viviendo.  Es muy importante para mí que la mujer sepa que hay opciones y que hay momentos en que los matrimonios son más saludables separándose. Para mis hijos fue muy difícil, pero poco a poco empezaron a entender las razones por las cuales yo había decidido separarme y empezaron a valorar más la vida.

¿Cómo te sentiste después del divorcio?

Cuando uno se divorcia parece que todo el mundo te da la espalda, quedas sin el soporte emocional, te sientes solo y económicamente quedas casi en la calle. Es muy difícil, pero lentamente me fui organizando y me di cuenta que tenía la capacidad de volver a levantarme, que me tocaba trabajar y adaptarme a una nueva forma de vida.

¿Cómo conseguiste financiar la clínica?

No fue fácil, porque cuando una mujer se divorcia muchas veces, queda sin crédito. No pude conseguir préstamo, pero llegue a un acuerdo y compré la clínica en pagos, ningún banco me quiso ayudar.

¿Cómo superaron tus hijos el divorcio y después el fallecimiento de su padre?

Fue un proceso doloroso, porque no es fácil después de un divorcio o una muerte, pero fue una oportunidad para que mis hijos y yo pudiéramos perdonar y salir adelante. Es muy importante estar unidos, hablar, compartir momentos especiales y celebrar las  comidas. Una cosa que siempre he hecho a través de los años, es que el domingo es día de familia, es un tiempo sagrado. Si no sacas tiempo para los hijos,  los amigos se vuelven más importantes y a la larga la familia es lo que te queda, los amigos van y vienen.

Cristina, ¿Cómo superaste esta situación?

Cuando se divorciaron yo estaba a en una edad muy difícil, estaba cambiando de colegio, haciendo nuevas amigas, entonces fue muy difícil, pero siempre he hablado mucho con mi mamá, le cuento todo y tenerla a ella como mi mejor amiga, fue mi mayor soporte. Con el fallecimiento de mi papá, nos dio tiempo de prepararnos, pasamos las últimas dos semanas con él y yo creo que a mí me ayudó mucho tener a Dios en mi vida, yo me confirme el fin de semana antes de que él falleciera, tengo a mi mamá, pero me pongo a rezar, voy a misa y encuentro fortaleza en eso.

¿Y tu Natalia cómo lo viviste?

Yo tuve el apoyo de mi familia y de mis amigas. Mi mamá siempre nos dijo exactamente qué estaba pasando; no era un secreto que se estaban divorciando o cuando mi papá estaba enfermo, ella siempre nos mantuvo informados y era más fácil entender lo que estaba pasando y superarlo.

Nicolás, ahora eres el hombre de la casa ¿Qué piensas de eso?

Siento que tengo más responsabilidad. Que tengo que hacer más cosas en la casa. ayudar más.

¿Llorabas en los momentos difíciles?

A veces lloraba, pero el practicar fútbol soccer me ha ayudado con mis emociones. Mis amigos me han ayudado mucho. A mi mamá y a mis hermanas, yo las consentía para que se sintieran mejor.

Pamela ¿Qué es lo que más disfrutas a nivel profesional?

Lo que más me gusta  es que puedo trabajar con la comunidad hispana.  Me acuesto por las noches, sabiendo que le ayude a alguien, que de pronto le dije una frase a un adolescente que le cambió su pensamiento en una forma positiva, que de pronto fui capaz de animar a un joven para que estudiara.
Es muy importante para mí que las mujeres se eduquen, especialmente nuestras adolescentes. Aunque mi especialidad es pediatría, me gusta trabajar con las mujeres.  Si las niñas se educan, cambian sus familias y cambian el futuro de esa familia, profesionalmente siento que estoy donde debo estar. Hay una frase de la Madre Teresa que me gusta aplicar en mi vida: “No son las cosas grandes que se hacen, si no las cosas pequeñas con gran amor”. Yo siento que cuando estoy trabajando, estoy haciendo algo que me gusta y que yo amo.

¿Te gustaría volver a casarte?

No es algo en lo que pienso mucho, por el hecho de que mis hijos son adolescentes.  Su papá estuvo enfermo y para mí fue importante cuidarlo, pero sí me gustaría un día volver a casarme. Si se da, estoy contenta y si no, pido estar tranquila con la situación que me de la vida y poder disfrutarla.

“Para mí es la mujer más fuerte del mundo, la admiro porque hace lo que ama todos los días y  puede llegar a la casa y pasar tiempo con nosotros y siempre pasamos rico con ella, porque mi mamá es la más relajada del mundo. Es muy buena mamá, sabe exactamente qué decir, cómo decirlo y cuándo decirlo, y siempre nos apoya en todo. Se ha vuelto una mujer muy fuerte, que sabe lo que quiere y cómo lograrlo”. Cristina

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