SARA GARCÍA:
LA ABUELITA DEL CINE NACIONAL
Para celebrar el mes de mayo hablaremos de una mujer que revolucionó la industria del cine mexicano, y nos hizo ver a nuestras abuelas con otra mirada. Gracias a ella aprendimos que el amor y la determinación van unidos para luchar por lo más importante: la familia; y preservar esta gran institución. Una mujer que frente a las pantallas demostraba dulzura, pero que fuera de ellas poseía un carácter fuerte. Esa combinación la convirtió en la abuela del cine nacional, y que mejor ejemplo que ella para demostrarnos que dentro de cada mujer existe esa determinación, y que con orgullo lleva el nombre de… mamá.
NACE LA LEYENDA
Sara García Hidalgo nació el 8 de septiembre de 1895, aunque algunas fuentes aseguran que fue en 1896, en Orizaba Veracruz. Sus padres fueron Isidro García Ruíz y Felipa Hidalgo Ruíz. Siendo él arquitecto de profesión, llegó a Veracruz procedente de la Habana Cuba, en camino a Monterrey, Nuevo León, donde había sido contratado para realizar algunos proyectos.
A principios de 1900, Sara se contagió de Tifoidea e infectó a su madre, quien falleció meses después. Su buena conducta y excelentes calificaciones permitieron que continuara en el colegio, e incluso se convirtiera en la suplente del profesor de dibujo, gracias a su gran sensibilidad artística e inclinación por la pintura.
SU INICIO EN EL CINE Y EL TEATRO
Su debut como actriz tuvo lugar en 1917 cuando el director, actor y funcionario de Azteca Films, Joaquín Coss, la invitó a participar en lo que sería su primera película, “En Defensa propia”.
El cine la llevó al teatro y comenzó a interpretar papeles pequeños. Fue así que se integró a la compañía de de comedia selecta, en el teatro Virginia Fábregas, donde compartió escenario con el primer actor Eduardo Arozamena “El nache” y los más acreditados histriones de esa época. En corto tiempo, su magnífica dicción y pujante voz, le dieron prestigio y le permitieron formar parte del repertorio de las compañías más destacadas del momento.
Su nueva vida la llevó a viajar por toda la República, pasando de compañía en compañía. Es en la de Mercedes Navarro, donde conoció a Fernando Ibáñez, con quien contrajo nupcias y viajó durante más de dos años por todo el país y Centroamérica, hasta que en una parada en Tepic, Nayarit, dio a luz a su primera hija, Fernanda Mercedes. Tiempo después, la relación con Ibáñez terminó y Sara retomó su trabajo como actriz de trabajo. Posteriormente comenzó a ser solicitada para papeles en el cine sonoro y obtuvo su primer estelar en la cinta “Así es la mujer” (1936).
A ésta surgieron “No basta ser madre” (1937) en la que también su hija incursionó en la actuación; así como “Por mis pistolas” (1938) y “Papacito Lindo” (1938) tras la cual tuvo que superar la muerte de su hija, a causa de fiebre tifoidea en 1940. Su leyenda de “La abuelita del Cine Nacional” surgió con la filmación de la cinta “Allá en el Trópico” de Fernando de Fuentes, pues a pesar de ser muy joven, interpretó el papel de una anciana. Para aparentar la edad del personaje, se apoyó en una peluca, que según en sus propias palabras, fue una obra maestra, así como la carencia de dientes, que ella misma se había mandado quitar para interpretar un papel en teatro.
Pero sin lugar a dudas el personaje que la consagró como la abuelita del cine nacional, fue su magnífica interpretación en las películas “Los tres García” y “Vuelven los García” junto a Pedro Infante, ambas de 1946; contrario a lo que aparentaba en la vida real, se dice que tenía muy mal carácter.
SU PASO POR LA TELEVISIÓN
Su debut en televisión nacional fue en 1952 en un programa titulado “Media hora con la Abuelita” y aunque fue un rotundo fracaso, ella regresó a su casa a esperar mejores tiempos. En 1960 Fernando Villeli escribió “Un rostro del Pasado” una impactante telenovela del género policiaco que resultó ser todo un éxito.
En 1974 interpretó a la nana “Tomasina” en la telenovela “Mundo de Juguete” que duró más de cuatro años, con la que se convirtió en la consentida de los niños; a esa popularidad, se sumó el que se convirtiera en la imagen del chocolate “Abuelita” la cual, le ha ayudado a a mantener tal imagen, generación tras generación.
Su último proyecto en la pantalla chica, fue la telenovela “Viviana” (1978) junto a Lucía Méndez, en la que tuvo una breve aparición, aunque con un personaje muy especial.
Se caracterizó también, por apoyar desinteresadamente a jóvenes actores y actrices, como Pedro Infante, Jorge Negrete y Prudencia Grifell. “La Abuelita del Cine Nacional” murió el 21 de noviembre de 1980, dejando como legado miles de montajes que testimonian la trayectoria de una mujer que dejó la vida en los escenarios.
Por Mario Martinez













