El diario de una joven mamá
El diario de una joven mamá
Hoy como siempre me he despertado apresurada para comenzar el día. Al abrir los ojos me percato de lo tarde que es y que, estamos iniciando la semana. Salto de la cama y casi sin darme cuenta estoy corriendo de lado a lado como cada mañana. Al entrar a la habitación de mis hijas, me doy cuenta que duermen tranquilas y profundamente. El semblante tierno de sus pequeñas caras provoca una pausa en mi mañana ajetreada; las admiro detenidamente y me digo a mi misma:
“Que inmenso valor tiene el ser Madre”.
Así comencé mi gran día, otro en el que mamá hace malabares para poder con todo… Después de unas horas, en el momento que comienzo a escribir el artículo, reflexiono sobre mi pensamiento en esta mañana. Frente a mí, veo cómo mis hijas se divierten en el parque jugando, gritando y carcajeándose de felicidad, mientras comparten entre ellas su alegría. Mi libro de lado, con el tema “Padres Súper Poderosos” pensando otra vez, en mejorar mi profesión de ser madre.
Conforme avanzo en las páginas de mi libro, me cuestiono sobre el valor que tenemos las madres en la actualidad. Siento que somos muy diferentes a las mamás de hace años, incluso a nuestras propias madres. Ahora cumplimos muchos más papeles que el estar en casa solamente y dedicadas 100% al hogar; queremos igualdad ante nuestro marido y exigimos derechos como los tiene él; pero por otro lado, nos quejamos de llegar a casa cansadas del trabajo y tener que atender a nuestros hijos.
Sinceramente no veo nada negativo en esta acción, incluso pudiese yo apoyar esta causa, pero continuando con mi reflexión inicial “El inmenso valor de ser madre” va más allá de exigir igualdad de derecho ante nuestra pareja. El valor de una madre es igual hace 100, 50, 20 ó 10 años que ahora. No hay ninguna duda, desde el momento en que damos a luz notamos esa chispa que cambia nuestra vida, lo que antes era complicado ahora es fácil y desde ese momento, sabemos que podremos con el paquete, porque nuestro amor es inmenso hacia ese pedacito de vida que estamos recibiendo en nuestros brazos. No importa la raza, la cultura, la religión ni tampoco la riqueza, simplemente nos convertimos en héroes porque somos capaces de realizar cosas sumamente increíbles; todo, por amor a nuestros hijos.
Las mujeres latinas por naturaleza tenemos el don de ser excelentes madres, te aconsejo como colegas que somos en la magnífica profesión de ser mamás, que pienses en los verdaderos valores que puedes transmitir a tus hijos mientras son pequeños.
Mis hijas continúan jugando y yo, sigo con mi reflexión. Recuerdo a mi madre siendo la madre perfecta. Madre de 10 hijos, atendiéndonos con amor, encima del cansancio y a pesar de sus condiciones para hacerlo, considero que mi vida ha sido súper fácil al compararme con ella. Pienso en los valores, las costumbres, el amor, la delicadeza y sobre todo la fiel compañía que tuve durante toda mi vida mientras estuve en casa. Esos son los grandes rasgos que identifico en mi vida y quiero resguardar para siempre, porque hicieron de mí la persona que soy; transmitirlos a mis hijas debe ser prioridad ante el agitado ataque de la tecnología que estamos viviendo.
Existen nuevas formas de comunicación, nuevas formas de entretenimiento y nuevos pretextos para estar alejadas de nuestros hijos. Ahora es más fácil enviar un texto, un email, o hasta entrar a redes sociales como el Facebook para comunicarnos con la familia. Viendo de lado positivo, el avance de la tecnología, debería ser un gran cambio en la vida. Pero pienso que es el mejor momento para las mamás jóvenes. Tenemos la posibilidad de cambiar el paso que el avance tecnológico marca en nuestras vidas y en el crecimiento de nuestros hijos, de esta forma podríamos sacarle más provecho a nuestra energía brindándoles mayor tiempo.
Las mujeres latinas por naturaleza tenemos el don de ser excelentes madres, te aconsejo como colegas que somos en la magnífica profesión de ser mamás, que pienses en los verdaderos valores que puedes transmitir a tus hijos mientras son pequeños. El país en el que vivimos es totalmente diferente al que nos vio nacer, pero nosotras somos las mismas personas que hace años, estamos aquí con nuestro gran corazón para que al paso diario, nuestros hijos puedan sentirse tan bienvenidos y adaptados al mundo, como les hicimos sentir el primer día.
Después de un día lleno de actividades, de momentos de felicidad con mis hijas, después de tanta reflexión sobre el papel que desempeñamos las mamás jóvenes, concluyo en que debemos aprovechar toda esa energía en hacer positiva nuestra tarea de ser madres. Olvídate por un momento de exigir derechos e igualdad ante el mundo, y aprovecha esta hermosa faceta que solo el ser mujer te puede proporcionar. Porque simplemente las mujeres somos diferentes por naturaleza.
10 consejitos para mamás jóvenes en este ritmo acelerado
- Comparte tantos momentos como sea posible con tus hijos desde que nacen… nunca son demasiado pequeños ni demasiado grandes.
- Aprende a ser madre en toda la extensión de la palabra y se extremadamente celosa en el cuidado de los hijos; esto te proporcionará grandes satisfacciones.
- Crea un fuerte lazo de amor entre tú y tu hijo desde el primer día que lo tengas en tus brazos.
- Enséñale a ser agradecido contigo y con su papá. Simplemente porque ustedes le dieron la vida.
- Mantén cálido el ambiente familiar mientras crece.
- Sé el lado opuesto a las altas tecnologías. Procura la comunicación en su máxima potencia.
- Brinda confianza en cada nueva etapa, más no le hagas el trabajo.
- Planea tener diversión con tus hijos al aire libre. Para ganar relajamiento y perder la tensión.
- Hazlo fuerte, no débil; valiente, no temeroso.
- Regálale fidelidad mientras te sea posible. Seguramente lo recordará toda su vida.
Aplica esos puntos a tu faceta maternal. Son los mejores trucos que me han funcionado para ser una mejor madre; goza de tu papel y no olvides que antes que madre ¡eres mujer! Regálate tiempo a ti misma, si eres mejor persona, ¡también serás mejor madre!
Feliz día de las madres queridas lectoras,
Lucy Ponce de León













