“Hoy es mañana”
Una de las preguntas más cortas que me ha llegado, decía: “Señor Consejero; ¿cuáles deberían ser mis prioridades para este Nuevo Año?”
Firma: Un padre muy confundido
Yo sé que muchos de nosotros, retóricamente nos preguntamos lo mismo. “¿Cuáles deberían ser mis prioridades?”
El firmante de esta nota, no me da muchos detalles de sí mismo, pero me dice que es un padre, y me imagino que su pregunta es porque él les da mucho valor a sus hijos y familia, y por eso quiere mejorar. Una cosa que el apóstol Pablo, en Efesios 6:4 nos recomienda, es que seamos buenos padres y que no provoquemos al enojo a nuestros hijos, sino que los eduquemos en la disciplina e instrucción del Señor.
Quiero compartir contigo esta reflexión personal, titulada: “Hoy es Mañana,” con la intención de contarte, quiénes me han ayudado a aprender a priorizar en esta vida.
Hoy es mañana
Soy padre de dos hermosos hombres, y de ellos, he aprendido mucho, pero en esta ocasión compartiré dos cosas. La primera: Que las promesas hay que cumplirlas; y la segunda: Que hay que valorar el tiempo que tenemos a nuestros hijos.
David es mi hijo mayor y está a punto de graduarse en la universidad. (¡Hijo, me siento muy orgulloso de ti!) David creció viendo que papá salía a conferencias o retiros, cada dos o tres semanas.
En una ocasión, regresando de una actividad evangelística en Perú, yo estaba totalmente agotado. Después de abrazar a mi esposa e hijos, David me dijo: “Papito ¿vamos a jugar al parque?” Lo abracé y le dije: “Hijo, estoy muy cansado, pero mañana, iremos a correr y jugar al parque”. Me besó y se fue.
Al día siguiente, muy temprano en la mañana, David vino a mi cama; me tocó la cara y me dijo (todavía puedo ver sus ojos vivaces): “¡Papito, hoy es mañana!” ¡Qué gran verdad “Hoy es mañana”! ¡Vamos a jugar, a correr, a salir con esos seres que más amamos!
Mi segundo hijo se llama Daniel. Él está en la universidad y además, trabaja con Juventud para Cristo (¡Hijo, también me siento muy orgulloso de ti!). Recuerdo que a los 12 años, Daniel me pidió que saliéramos a pescar. Yo nunca había pescado, pero le dije que sí; que iríamos algún día juntos a pescar.
Pasaron los días, los meses; pasó todo el verano y no fuimos. Yo seguía ocupado con mi trabajo y mis viajes. Después de un año, cuando yo ya había olvidado mi promesa, un día sonó el teléfono en la oficina.
“Papi” era Daniel. “Papi, yo estoy aquí en el almacén de deportes. Saqué toda mi plata ahorrada y mamá y yo, estamos listos para comprar una caña de pescar. Hay una buena de venta especial. Tienes que venir a ayudarme a tomar la decisión.”
Abandoné mi agenda del día y salí para ayudar a mi hijo a tomar la decisión. Los hijos siempre necesitan del padre, así el mundo nuestro, resulta más interesante. Creo que por eso Dios lo diseño así.
Mientras manejaba rumbo a la tienda, esto era lo que meditaba “¡Qué actitud de fe y de perdón de este niño! Aunque yo no cumplí con mi promesa, él ha decidido sin rencor, que es importante ir a pescar con papá.”
Esa misma semana, fuimos a pescar por primera vez, acompañados por un amigo. Esta mañana, en el lago, experimenté la brisa y el soplo de Dios; éramos entre cuatro pescadores, tres de nosotros, tratando de enseñarle a Daniel cómo pescar. Pasaron las horas y ninguno de nosotros logró pescar nada, parecía que no había ni un solo pez en aquel hermoso lago.
Antes de retirarnos al almuerzo, Dios nos sorprendió con un regalo especial, y así recompensó la actitud de mi hijo, dándole el primer pescado del día. Todos aplaudimos y yo abracé a Daniel y le dije, “¡Dios te ha hecho un gran pescador!”

¡Dios es maravilloso! Qué sabroso es estar rodeado de mi esposa y de mis hijos. “Gracias, Dios, por regalarme la familia que me has regalado.”
Enfrentemos el futuro con esperanza, Dios está vivo. ¡Regalemos a nuestra familia lo que más desean – nuestro tiempo y nuestro amor!
Dios mío, pongo ante ti mis más grandes deseos;
Salmo 38:9
www.encuentro.ca
Por: Ernesto Pinto














Dios te bendiga, me gusto mucho tus testimonios sobre tus hijos. En realidad lo que vi eran las cosas buenas que te pasaron ni una cosa mala /que bueno ,Apesar que yo he sufrido mucho en la vida, (perdi a mis dos hijos mayores entre otros) una cosa siempre digo, al conocer y servir a Dios a pesar de que he sufrido mucho, digo como Sara mujer de Abraham Dios me ha hecho reir, y el que me oye ,reira conmigo, Barbarita