¡Feliz Año Nuevo!
Al paso de la época de fiestas, regalos y mucha comida, viene la época de retos y propósitos del Año Nuevo. He aquí una propuesta para que esos propósitos lleguen a ser una realidad en tu vida.
¡Feliz Año Nuevo! Es una frase que en estos días, seguramente hemos escuchado más de una vez. Señala la culminación de una época de mucha emoción, trabajo y comida; la época navideña, y el comienzo de un año nuevo. En lo personal, siempre me siento un poco triste cuando todas las fiestas ya se terminaron, los regalos ya se abrieron, la familia ya se vio, y ahora tengo que regresar a la normalidad de la vida, y a la triste realidad que ya mi ropa no me queda igual.
Tenemos una oportunidad de comenzar de nuevo, de tomar las decisiones correctas, de disfrutar más a nuestra familia, de vivir más saludable y, por cierto, bajar esos kilitos que siempre nos encuentran durante las fiestas. Contamos con un comienzo nuevo y creo que todos nos damos cuenta de que es algo muy valioso.
Pero, también me produce otra sensación el año nuevo: la de haber recibido una oportunidad más para comenzar de nuevo. Como removerse una ropa vieja y andrajosa y vestirse un traje lindo y nuevo, es salir de un año con sus retos, desilusiones, fracasos y ver la oportunidad de un cambio, de algo nuevo. Este ciclo de dejar algo que ha pasado su época y recibir algo nuevo, lo percibimos en toda la naturaleza. Los árboles pierden sus hojas y después reciben nuevas; la semilla es enterrada, muere y produce vida nueva; la luna mengua hasta desaparecer, sólo para recibir nueva luz al iniciar un ciclo nuevo, y se sigue repitiendo este ciclo en todo, aun en nuestros mismos cuerpos. Estoy convencida de que Dios creó estos ciclos en toda la naturaleza, con el propósito de alentarnos a seguir adelante, seguir soñando, seguir avanzando.
Cuando lo veo de esta manera, ya no puedo decir que la terminación de una época es algo triste, sino todo lo contrario, produce en mí una sensación de alegría y esperanza, porque ahora tengo una oportunidad más para lograr lo que me propuse y no logré en este año pasado. Ahora puedo fijar nuevas metas, soñar con algo nuevo, lograr cosas mayores. Es un inicio y puedo olvidar todo lo del pasado.
Es una verdad que nos llena de esperanza, nos levanta el ánimo y creemos que lo que no pudimos lograr el año anterior, ahora sí lo lograremos. Es muy poderoso el efecto de recibir un año nuevo, y afecta profundamente nuestra mente y emociones. Tenemos una oportunidad de comenzar de nuevo, de tomar las decisiones correctas, de disfrutar más a nuestra familia, de vivir más saludable y, por cierto, bajar esos kilitos que siempre nos encuentran durante las fiestas. Contamos con un comienzo nuevo y creo que todos nos damos cuenta de que es algo muy valioso.
Pero ¿cómo logro que los buenos deseos, las propuestas de año nuevo, lleguen a ser una realidad en mi vida? En la Biblia encontramos un pasaje que dice que esos buenos deseos, esas propuestas para mejorar nuestra vida, vienen en realidad de Dios, pero no se queda allí. Sigue diciendo que Dios también nos da el hacerlos, o la habilidad para cumplir estas propuestas o deseos (Filipenses 2:13). Y esto Dios lo hace por Su buena voluntad. En otras palabras, Él quiere que tú logres todo lo bueno que has deseado o te has propuesto en este año nuevo, no porque seamos tan buena gente, sino porque te ama y desea lo mejor para ti. A Él no le da placer verte fracasar, al contrario, quiere hacer todo para ayudarte a triunfar: junto con el querer, te da el hacer. Aquel deseo que tengas de mejorar tu vida, bajar de peso, terminar tus estudios, viene de parte de Dios, pero no lo deja en sólo un deseo, sino que también te dará la habilidad, la perseverancia, la disciplina para cumplirlo. Eso me anima muchísimo, saber que cuento con la ayuda y apoyo de Alguien, me alienta a seguir adelante con mis propuestas de Año Nuevo, sabiendo que sí puedo, con Su ayuda, lograrlos.
Así que, este no tiene que ser como cualquier otro Año Nuevo en el que comience uno muy bien y con mucho ánimo, pero que se le acabe en unos cuantos meses. ¡No! este puede ser el año cuando sí terminas tus estudios, sí bajas de peso, sí vives más saludable, sí tratas mejor a tu familia, sí vives en paz y buena voluntad, que es para todos los hombres. Es el año que cuando haya también terminado, podrás decir que realmente fue un muy feliz Año Nuevo.
Por Nolita W. Theo













