EL MILAGRO DE VIVIR
FAMILIA RUIZ
Los padres de Carlos y Ruth Ruiz, son de origen mexicano, pero ellos nacieron en EE.UU. Carlos ocupa un puesto muy importante y de mucha responsabilidad en la compañía donde labora,. Él empezó trabajando de mensajero, pero al ver su disposición la misma compañía, le pagó los estudios y poco a poco ascendió hasta ocupar el cargo que desempeña. Ruth, por su parte, laboró por más de 10 años como maestra; actualmente ocupa un cargo administrativo en el Distrito Escolar de Houston.
Desde que iniciaron su vida en pareja Carlos y Ruth sabían que querían formar una familia, tener hijos, su propio rancho, caballos, en fin, el sueño de toda pareja. Pero lo que para muchos es un proceso natural, para ellos – ser padres- era como un sueño que parecía nunca se haría realidad.
MFM. ¿Cuál era el problema, por qué no podías embarazarte?
Ruth. No sé, me checaban de todo y estaba bien, yo caía en la categoría de que “no se sabe por qué.”
MFM. ¿Qué clase de tratamientos tuviste?
Ruth. Tratamos 4 tratamientos in-vitro y una inseminación artificial, todos estos tratamientos toman tiempo, el proceso, la espera, es una desesperación muy grande, para saber que siempre no.
MFM. ¿Cómo te sentías cuando finalmente sabías que no había dado resultado?
Ruth. Lloraba bastante, mi esposo también, mi mamá y toda mi familia, pero después nos calmábamos y decíamos que no era el tiempo y que Dios sabía por qué. Toda la familia me apoyaba para no perder la esperanza, otras personas nos decían: “pues si no pueden tener hijos, adopten” y cuando te dicen eso, sientes feo.
Carlos. Sientes una tristeza, y lo que hacía, era trabajar más, y darle el apoyo a mi esposa.
MFM. ¿Consideraron alguna vez adoptar un hijo?
Ruth. A veces sí, pero mi esposo siempre decía que esperáramos, que iba a suceder.
MFM. ¿Qué sentiste cuando por fin confirmaste que estabas embarazada?
Ruth. No quería decir nada, con el tercer in-vitro me salía positivo y fui bien confiada a los exámenes y me hablan y me dicen que no, entonces no quería ilusionar a nadie. En el cuarto in-vitro, salió positivo y mi cuerpo no se sentía diferente, no le dije a nadie, hasta que me hablaron de la oficina del Dr. y me dijeron “ahora si estás bien embarazada” y todos felices.
MFM. ¿Tuviste un embarazo normal y cómo fue el parto?
Ruth. El embarazo fue de 36 semanas y media y de alto riesgo, porque eran cuatas. El parto fue por cesárea y me tuvieron que sedar, porque estaba muy ansiosa, me dio un ataque de asma y no podía respirar, pero todo estuvo bien.
Carlos. Yo llore por casi un día y medio, es una cosa maravillosa; para uno que no podía. De repente te llegan de dos, es maravilloso… es algo que no puedo explicar, te cambia la vida.
MFM. Ahora estas embarazada, ¿lo planearon o fue sorpresa?
Ruth. No podía creerlo, nos reímos, no pensé que me pudiera embarazar tan fácil, porque ya tenía en mi cabeza que no me podía embarazar sin tratamiento, luego me dijeron que a lo mejor eran dos o tres, porque mis niveles estaban muy altos y me quedé en shock, pero ya en el ultrasonido, vimos que es una.
MFM. ¿Qué le dices a las parejas que están intentando ser padres?
Ruth. Que no pierdan la esperanza, los tratamientos son un sacrificio muy grande, un desgaste emocional muy fuerte, tu cuerpo cambia, yo subía de 30 a 40 lbs. por el tratamiento, pero si tienes fe, va a resultar.
Carlos. Yo le digo a ella que no se preocupe, siempre la voy a querer gorda o flaca, como sea, pero que no cambie su personalidad.
MFM. Carlos, tu como hombre, ¿qué les dirías a los padres?
Carlos. Yo les digo que no sigan el dicho del macho mexicano, que cuiden a sus esposas, que las ayuden, nosotros hacemos todo al 50%, yo hago de cenar, lavo los trastes y eso no me hace menos hombre. Nosotros evitamos discutir, nunca nos vamos a dormir enojados, tratamos de arreglar nuestras dificultades pronto.
MFM. ¿Qué es lo que más disfrutan en familia?
Carlos. Ir a las tiendas –dice Carlos, y Ruth da una sonora carcajada- es que a veces, a media noche tenemos que salir con las niñas a comprar el mandado, y si ellas son felices en las tiendas yo también.
Me gusta mucho el rancho, tengo caballos y quiero que ellas lo disfruten, sueño con tener un rancho grande para las niñas y para los hijos que vengan, quiero que sean felices, trabajo para que nada les falte, las llevo de pesca, viajamos, pero siempre con ellas, las extraño mucho cuando no las tengo cerca.
MFM. Carlos y Ruth fomentan en sus hijas las raíces hispanas, a las niñas les encanta ver Dora la exploradora, pero Ruth se asegura que vean los programas en español y ellos les hablan en español, para que sus pequeñas hijas aprendan el idioma de sus abuelitos; las llevan a México a convivir con sus familiares y a que conozcan a la familia.













