José Ardón
José Ardón, un importante empresario hondureño, a sus 23 años maneja un Mercedes Benz, una camioneta Escalade del año, tiene su propia casa con un valor de más de $250,000 en una subdivisión donde abundan las palmeras, como siempre lo soñó y genera ingresos de más de $150,000 anuales.
Pero no siempre fue así, el creció en un hogar muy humilde en un pueblito hondureño. Su padre, un hombre muy apegado a Dios, y al que José vio trabajar desde muy temprano por la madrugada y hasta muy tarde, fue un gran ejemplo para él. Después de la jornada de trabajo, se daba tiempo para llevar el evangelio a un pequeño grupo de personas. De ahí, es que José aprendió la persistencia, el esfuerzo y la dedicación.
José tuvo su primer par de zapatos a los ocho años, sin embargo las carencias no le impidieron vivir una niñez feliz; el único juguete que conoció, fue el machete, con el que ayudaba a su padre en las faenas del campo.
La motivación que tenía desde muy pequeño de querer un futuro mejor, lo llevó a hacer negocios, vendiendo dulces, galletas y cualquier cosa para obtener ingresos; pero sabía que había algo más, y pensaba, ¿Qué tengo que hacer?
Cuando la gente se reunía a platicar y la conversación giraba en torno a la vida en EE.UU., él se sentaba a escuchar las conversaciones, motivo por el cual sus hermanos le hacían burla, diciendo: “Ahí esta José otra vez con la boca abierta oyendo las pláticas” También acostumbraba caminar hablando para sí mismo en voz alta y soñaba despierto, la gente pensaba que estaba loco, pero eso no detenía el sueño de este joven muchacho.
José recuerda, imaginando cómo sería su vida, lo llenaba de energía, se desconectaba del mundo completamente y vivía su mundo de ensueño, inconscientemente retroalimentaba sus metas al hablar en voz alta, pero conforme fue creciendo, se dio cuenta de los obstáculos principales para alcanzar su meta.
Primero le dijeron que en EE.UU. se empieza a trabajar a los 18 años y el sólo tenía diez; esto no lo desanimó, al contrario, hizo planes, investigó y determinó que, para emigrar necesitaría por lo menos $5,000. Así que tenía ocho años para ahorrar esa cantidad y se interesó más por los negocios. Pasó de comercializar en pequeño, a negociar otro tipo de productos, yendo de pueblo en pueblo, montado en una bestia de carga, llevando y trayendo mercancía. Al cabo de un tiempo logró tener dinero para invertir en sembrar y cosechar.
Todo parecía ir muy bien, hasta que una cosecha se perdió, y con ello todos sus ahorros. Un año antes de cumplir los 18, volvió a invertir en el campo, en esta ocasión pidiendo prestado entre sus familiares y amistades, quienes lo conocían como un joven empresario y no dudaron en ayudarlo.
Este negocio era muy riesgoso, si le iba bien, iba a ganar mucho dinero y emigraría; si no, perdería todo. Y perdió todo. Esta situación lo llevo a reafirmar su deseo de emigrar y así inició el viaje que cambiaría su vida.
Un 20 de julio salió con $100 dólares, y la determinación de llegar o morir en el intento. A su paso por México, trabajó en diferentes oficios que le permitieron comer bien y dormir en hotel.
Una vez que cruzó la frontera, caminó dos días sin comer y con muy poco agua; pero para José no fue tan difícil, ya que en su pueblo a veces caminaba hasta diez horas arriando ganado.
Apenas llegó a Houston, trabajó en un restaurant ganando $230 a la semana, pero él estaba seguro de que ese no era el sueño americano.
Empezó a trabajar en un complejo de apartamentos, donde aprendió diferentes oficios, siete días a la semana, sin descansar. Ganaba $1,600 al mes, en un año ahorró $12,000. Comía lo que el mismo preparaba: frijoles y arroz.
Luego empezó a trabajar gratis los fines de semana, en una compañía de aire acondicionado; lo que le importaba era aprender, así que no le importaba el sueldo, pero poco a poco el empeño que ponía en el trabajo, le permitió que lo contrataran de tiempo completo, luego le dieron una camioneta y un grupo de trabajadores a su cargo.
En poco tiempo aprendió a hablar inglés con un curso. Mientras los demás veían novelas, el aprendía inglés en video. Estudió para sacar su licencia y compró su primera camioneta pagada en efectivo por $9,000.00.
Más adelante, alguien le habló de un concepto con el cual el podría hacer mucho dinero, escuchó la idea, le interesó y poco a poco se fue involucrando en el negocio, el cual ahora le genera más de $150,000 por año. No ha sido fácil, dedica todo su tiempo al negocio y ayuda y comparte con otros lo que a él le ha dado tan buenos resultados.
Está desarrollando un proyecto que ha nombrado “Equipo Prosperidad”, cuyo objetivo es compartir una guía de cómo la persona que realmente quiere salir adelante, puede hacerlo. Es para todas las personas, que como él, un día llegaron con la emoción y las ganas de salir adelante, pero sin saber por dónde empezar.
Uno de los principios que José aplica para lograr lo que desea es:
“Saber lo que uno quiere exactamente y tener definida la fecha en que lo va a lograr”
“Lo más maravilloso que me pudo pasar, es llegar aquí. Hay muchas oportunidades… lo más difícil fue llegar”.














yo tambien soy de las familias poco privilejiadas y padre campecino y mi madre trabajadora domestica viviamos en el campo y casaba iguanas cusucos tambien pescabamos y cultivabamos.mais.arros.frijoles.y cuidaba del ganado.a los 6 anos estas cosas las hasen la mayoria de los ninos de 4 a 6 anos yo no fui la execcion de nino vendia chicles dulces menta frutas y verduras tambien vendia loteria y rifas en 1970 vivia en un campo bananal tacamiche. y fui el mas pequeno de los que vendian loteria en san pedro sula.fui a la escuela pero me costo salir del 6 grado asi es que se me hase familiar tu historia